Opinión

¿Existió Sherlock Holmes?

Antonio Hualde | Jueves 06 de mayo de 2010
De entre los muchos atractivos turísticos que tiene la ciudad de Londres destaca por curioso el tour de Jack el Destripador. Se trata de un recorrido por el otrora suburbio de Whitechapel -hoy una de las mejores zonas de la capital británica- con paradas en los lugares donde fueron halladas algunas de las víctimas del célebre asesino, así como los garitos que presuntamente frecuentaban. Los asesinatos se produjeron a finales del siglo XIX, coincidiendo en el tiempo con la aparición de un personaje que, de haber existido, podría haber dado con la clave del asunto. En efecto, allá por 1887 sir Arthur Conan Doyle publicaba “Un Estudio en Escarlata”, la primera de sus novelas donde aparecía el mítico personaje de Sherlock Holmes.

Basado a su vez en el August Dupin de Edgar Allan Poe, el personaje de Holmes es sin duda uno de los más importantes de la historia de la literatura, y el precursor del género detectivesco. Pero lo que pocos saben es que su creación no obedeció únicamente a la imaginación de su autor sino que, por así decirlo, hubo un Sherlock Holmes de carne y hueso. Su nombre, Joseph Bell, un prestigioso cirujano que impartía clase en la universidad de Edimburgo. Con una capacidad deductiva fuera de lo común, a Bell le bastaba un solo vistazo a un cadáver para averiguar prácticamente todo del mismo, lo que le hacía tremendamente popular en el campus. Uno de sus alumnos era precisamente Arthur Conan Doyle, quien se fijaría en su antiguo profesor para años después construir el personaje que tanto le encumbraría.

Hay que decir que el autor pidió ayuda el propio interesado, el cual no sólo se mostró encantado con la idea, sino que incluso se permitió hacer alguna sugerencia. Así, Conan Doyle creó a Sherlock Holmes a partir de Joseph Bell, pero viendo que al astuto investigador le iría muy bien un compañero de fatigas, se fijó en sí mismo para dar vida al doctor Watson. Años después, cuando Conan Doyle decidiese dar el salto a la política y presentase su candidatura al parlamento por la circunscripción de Edimburgo, descubriría con satisfacción en su acto de presentación a quien fuera su viejo profesor en la universidad de Edimburgo y “modelo” de Sherlock Holmes, Joseph Bell, que venía a brindarle su apoyo.

Hoy son muchos los lugares de Londres que recuerdan las andanzas del célebre detective. Es más, hasta hace bien poco había una placa en la biblioteca del Saint Bartholomew Hospital en la que se decía que el doctor Watson y Sherlock Holmes se reunieron allí. Tan falso como la dirección de la residencia de Holmes, el 221.bis de Baker Street. No existe tal número. ¿Invención o realidad? Elemental…

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