Opinión

Montilla también tiene ya su foto

Viernes 07 de mayo de 2010
Que el líder de la oposición mantenga un contacto fluido con los presidentes de las distintas comunidades autónomas es algo bueno. No lo es tanto que dicho contacto sirva únicamente como excusa para hacerse una foto. Tal es el caso del encuentro que tuvo ayer lugar entre Mariano Raojy y José Montilla, cuya puesta en escena recordaba sospechosamente a la de una visita de Estado. La sala de recepciones del Palau de la Generalitat -reservada para ocasiones especiales-, con una bandera española junto a otra catalana, además de un atril especial, daba cuenta de la presunta relevancia de la cita. Sobre el papel, que Montilla le explicase a Rajoy su postura ante la futura sentencia sobre el Estatut y la renovación del Tribunal Constitucional. La realidad, obtener una instantánea que plasmase el talante conciliador y dialogante del ejecutivo autonómico catalán.

Y lo peor no es lo absurdo del planteamiento en sí mismo, sino que Rajoy se ha prestado a ello. Nada que objetar, antes al contrario, que el líder del Partido Popular se reúna con el presidente de la Generalitat para intercambiar puntos de vista sobre los temas que sean. Pero cuando se trata del Estatut y la intolerable presión que los magistrados del Tribunal Constitucional están recibiendo desde el tripartito catalán, lo que debería hacer Mariano Rajoy es reconvenir a Montilla para que recupere la sensatez de una vez por todas, en lugar de hacerse fotos con él en pose genuflexa. Esa es precisamente la responsabilidad política de alguien que representa a un partido con más de diez millones de votos, que defiende las altas instituciones del Estado cuando éstas son atacadas. Y no que se avenga a extrañas componendas con quienes lo atacan.

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