Opinión

RESULTADOS ELECTORALES: UN FUTURO INCIERTO

Lunes 10 de marzo de 2008
El PSOE ha ganado las elecciones: ha sido el partido más votado y el primero en número de escaños. A partir de aquí, toda interpretación postrera tendrá un cariz netamente subjetivo, dependiendo de la óptica con que se haga. Pero los datos son tozudos. Como siempre, cada partido intenta apropiarse de una victoria que no siempre le corresponde. Y es que hay distintas formas de ganar. Está claro que un partido nacionalista, pongamos por caso, no tiene más aspiraciones que las de lograr una representación suficiente como para condicionar al Gobierno central. Por descontado, no les interesa un resultado amplio de ninguno de los dos partidos mayoritarios; aunque, si han de decantarse por uno, es obvio que el entendimiento con los socialistas les resulta fácil, cuando no grato. Si el PSOE gana -como así ha sido- con una mayoría que le permita gobernar, el resultado ha de interpretarse en clave de triunfo. Todo partido anhela la mayoría absoluta, pero los socialistas no dan al impresión de necesitarla mucho, vista la sintonía tan fluida que han tenido con sus socios durante la última legislatura.

Tenía razón Zapatero cuando decía que quedaban cosas por hacer. Su proyecto -o lo que sea- está inacabado. Falta saber, por ejemplo, dónde nos lleva el viaje sin retorno que ha emprendido con los nacionalistas. Ellos son ahora más decisivos que nunca, independientemente de que hayan recibido menos votos. Pero su cuota de poder sigue intacta. Además, la deriva soberanista en la que se han embarcado sin pudor alguno exigirá más y más concesiones, si es que ello es posible sin resquebrajar estructuras ya socavadas. Faltan igualmente por conocer las líneas maestras de una política exterior que ha brillado por su ausencia, excepción hecha de flirteos con líderes de la talla de Evo Morales y Hugo Chávez, y desencuentros con Estados Unidos. En Europa, hace ya tiempo que dejamos de ocupar un lugar de importancia. Tras el vergonzante proceso de negociación con ETA, cuyo resultado quedó patente con el asesinato de Isaías Carrasco, hay que aguardar acontecimientos, aunque es seguro que la política antiterrorista volverá a estar muy presente. Un asunto tan crucial como el modelo de Estado no parece haber interesado mucho al electorado, toda vez que se han inclinado mayoritariamente por opciones poco claras a este respecto. Tampoco da la impresión de que asuntos que han originado tanto ruido como las relaciones Iglesia-Estado o la asignatura de Educación para la Ciudadanía hayan pesado a la hora de decantar el voto en uno u otro sentido. De hecho, si nos atenemos a porcentajes, nada ha cambiado mucho, quitando una pequeña caída de los nacionalistas. De todos modos, dicha caída no es tal si se hace la lectura del voto útil o prestado que han recibido los socialistas de Cataluña o País Vasco. Es fácil ocultar la verdad ridiculizando expresiones desmesuradas del tipo “España se rompe”, pero resulta mucho más complicado discutir la financiación interregional y cuadrar la caja única en un horizonte económico deficiente. Y queda patente así mismo que el bipartidismo se abre camino como tendencia predominante.

En cuanto al Partido Popular, las expectativas de futuro son inciertas. Ha obtenido más votos y escaños, pero su mensaje no ha acabado de calar como ellos habrían deseado. Tienen en su haber el hecho incontestable de su crecimiento, aunque, dada la coyuntura de los cuatro últimos años, el resultado se antoja insuficiente. No obstante, el porcentaje de españoles que les apoya -casi el 40%- hace que deba ser más tenido en cuenta, si nos atenemos a postulados racionales. Sin embargo, a nadie escapa que el PSOE ha optado hace tiempo por otros compañeros de viaje con los que sintoniza muy bien, y su estrategia de exclusión de los populares tiene visos de cobrar fuerza en la legislatura que empieza. Quizá sea la hora de que los populares replanteen su estrategia con el obligado recurso del relevo de caras en profundidad, aunque no es probable que vayan a afrontar semejante reto a corto plazo. Pero sí contarán para ello con la razonable confianza de que el partido conservará su integridad sin posibles fisuras. Por eso mismo, dicha renovación, además de imprescindible, es posible.

FRANCIA SUSPENDE A SARKOZY

España no es el único país que ayer tenía una cita electoral. Los franceses acudieron en masa a las urnas -el índice de participación rondó el 70%, la cifra más alta de los últimos 20 años- para elegir a los alcaldes, concejales y tenientes de alcalde de sus ciudades. Pero, por encima de todo, quién de verdad se la jugaba ayer es alguien que ni siquiera concurría a las elecciones: Nicolas Sarkozy. A través de su voto, los franceses han puesto nota a la gestión de su presidente, diez meses después de su llegada al Elíseo y ésta no ha sido buena, precisamente.

Las malas cifras económicas de los últimos meses, junto a la impopularidad que le ha acarreado su ajetreada vida amorosa -divorcio de Cecilia Ciganer y boda con una supermodelo en menos de siete meses- se perfilaban como un lastre para los candidatos del UMP. Tanto es así, que muchos de ellos han prescindido del logotipo del partido durante la campaña por miedo a que su vinculación con Sarkozy pudiera perjudicarles. Y así ha sido. Los resultados de ayer se tradujeron en un fuerte revés de la derecha, que se hizo sólo con el 40% de los votos frente al 47,5% que suman los socialistas y sus aliados de izquierda. A la espera de la segunda vuelta, que tendrá lugar el próximo domingo, todo apunta a que los socialistas no sólo se harán con las tres principales ciudades de Francia, Paris, Marsella y Lyon sino que, además, arrebatarán a la derecha dos de sus bastiones tradicionales, Estrasburgo y Tolouse.

Durante los últimos meses, hemos observado cómo un político de la valía y el saber hacer de Sarkozy ha dilapidado su imagen en una loca carrera mediática, incomprensible para muchos. Resulta paradójico comprobar cómo el presidente de Francia ha acabado encontrando su talón de Aquiles en uno de los puntos que, en principio, mejor dominaba: el control de la comunicación. El rey del marketing político, el candidato que logró neutralizar a Segolene Royal gracias, entre otras cosas, a su habilidad frente a las cámaras y al control milimétrico de sus actuaciones y apariciones, ha acabado preso de su personaje.

Supersarko, el héroe que se codea con topmodels y adorna sus actuaciones de un halo hollywoodiense, no ha convencido a los franceses. Los votantes del país vecino no le han perdonado que ocupe más portadas del corazón que de prensa diaria, y, esto, sumado a los malos resultados económicos, ha inclinado la balanza del voto del lado socialista. Lo que no quiere decir que Sarkozy esté sentenciado. Aún le queda mucha legislatura para demostrar que es un político serio, responsable y de gran valía, que tiene cuerda para rato. Debe aprender del aviso para navegantes que le han dado los franceses, repensar su trayectoria y volver a enfocarla de la mejor manera posible. Así ganará él y, por encima de todo, Francia.

PAX AMERICANA

Tras muchos días de tensión y acusaciones mutuas, los presidentes de Ecuador, Colombia y Venezuela, Rafael Correa, Álvaro Uribe y Hugo Chávez han dado por zanjada una de las peores crisis diplomáticas de los últimos años. La paz se ha firmado en la cumbre del Grupo de Río, que se desarrolla en Santo Domingo. En esta ocasión, llegó a haber hasta movimiento de tropas en las fronteras, con un clima prebélico alentado fundamentalmente desde Venezuela. El motivo fue la incursión que el ejército colombiano realizó en territorio ecuatoriano para acabar con la vida del destacado miembro de las FARC Raúl Reyes. Tras este episodio, Ecuador acusó a Colombia de violar su integridad territorial, y Chávez advirtió de las consecuencias de una acción semejante en suelo venezolano, a lo que Uribe respondió que tenía pruebas fundadas de la vinculación de Quito y Caracas en el sostenimiento de la guerrilla. Tanta acritud ha derivado en una reconciliación final. La puesta en escena ha incluido risas y aplausos en plena cumbre, como han atestiguado diversos testimonios gráficos.

¿Fin de la historia? No parece que semejante escalada de tensión, con acusaciones como las que se han vertido, se dirima con un simple y festivo apretón de manos. Es de todo punto improbable que las convulsiones que viene sufriendo la región andina desde hace lustros se ventilen en una cumbre de fin de semana. El enquistado conflicto de las FARC en Colombia, el proyecto bolivariano expansionista de Chávez, las ramificaciones de todo ello... demasiados problemas para solucionarlos en un fin de semana.Hay que seguir muy pendientes de cuanto allí acontezca; no cabe duda de que hay mucho más de lo que realmente se nos ha mostrado.



TEMAS RELACIONADOS: