Opinión

Lo progre no es progresista

Jesús Carasa Moreno | Sábado 08 de mayo de 2010
Penetro en campo minado. Progresistas somos todos. Sal a la calle y pregunta. Algunos ilusos han pretendido demostrar, mediante silogismos, nada menos, que dogmas de fe. Recordad aquel: “Dios lo quiso, luego lo hizo”, para demostrar el de la Inmaculada Concepción. Vana pretensión.

Pues bien, en este país estamos permitiendo que una parte difusa, pero numerosísima, de la sociedad, que no coincide, exactamente, con ningún partido político, imponga, con las mismas artes, imperiosamente, al resto, su forma de razonar y abordar los problemas aplicando una seudo ideología o código de “recetillas” que, algunos, califican como “pensamiento blando”, lo “políticamente correcto” o lo “progre”

El que, en un debate o discusión, intenta poner en entredicho alguna de esas ”recetillas” o contemplar la realidad bajo otro punto de vista, es rechazado con gran escándalo e intransigencia y tildado, enseguida, con los mas duros y belicosos apelativos.

Y amigos, con los problemas que tiene España en este momento, me atrevo a decir que este es el mas importante y el que está en la raíz de todos los demás, pues hemos dejado que esa casta, ellos se creen tal, haya pasado del considerar: nosotros hacemos esto porque es lo mejor, al ESTO ES LO MEJOR PORQUE LO HACEMOS NOSOTROS. Nada menos.

Pues bien esa casta ha sido capaz de imponerse dentro del Partido Socialista tan apabullantemente que no deja oír una sola voz discrepante y de llegar a formar equipos de gobierno que ejercen un liderazgo abrumador y consolidan, cada vez con más fuerza, lo “progre”.
En la acción de gobierno y para justificar errores o resultados adversos, el “esto es lo mejor porque lo hacemos nosotros”, se traduce a PEOR SERIA QUE GOBERNASE LA DERECHA. De ahí a manipular, tergiversar o negar, a ultranza, la realidad cuando esta se pone terca, hay solo un paso, ya dado hace tiempo. No hay reparos en hacer trampa en el solitario. El conseguir el poder y retenerlo justifica casi todo pues, al final, ES LO MEJOR O LO MENOS MALO.

Yo ya he escrito sobre lo “progre” pero como resumen del resumen de lo que yo pienso al respecto he de decir que me parece una seudo ideología débil, pasiva y claudicante.

Es un cuerpo de doctrina que, sorprendentemente, mantiene vivas las consignas con que el KOMINTERN intoxicaba a la opinión pública occidental, durante la guerra fría y trataba de conseguir su debilitamiento moral y material. Pasen y vean:
Odio visceral a Estados Unidos, que es el enemigo a batir. Desprestigio de sus presidentes. La excepción de Obama se debe a que ha sido percibido como “uno de los nuestros”.

Se repudia lo militar. Se inocula un pánfilo pacifismo que propugna nuestro desarme unilateral con la peregrina idea de que esta actitud propiciaría el de nuestros eventuales enemigos, que lo son, precisamente, por nuestra hostilidad.
Ecologismo paralizante, sobre todo en lo relacionado con la producción de energía, vital para el bienestar y motor de la economía.
Erosión de las creencias religiosas, desprestigio de las instituciones de la iglesia, ordenes religiosas, sacerdotes etc.…
Degradación de la educación, vital para mantener la estabilidad de la sociedad y su progreso; se proscribe el merito y el esfuerzo y se tiende, no a establecer la justa igualdad de oportunidades sino de resultados. Se pretende que el individuo sea aceptado “como es”, con sus defectos, contradicciones y carencias, sin considerar necesaria una labor de corrección y perfeccionamiento, se hace moneda corriente lo basto, lo soez, lo zafio. Se reivindica, no el derecho, sino el deber de la vulgaridad.

Desprecio y tergiversación de las leyes económicas y de los mecanismos que conectan la creación de riqueza con las prestaciones sociales
Apoyo a la inmigración indiscriminada y respeto a culturas, que no solo no respetan la nuestra, ni tratan de integrarse en ella, sino que tienen en su sustancia y así lo declaran, la pretensión de nuestro aniquilamiento. La utilización del engaño, la tergiversación y la maledicencia en el debate político, en el convencimiento de que el contrario utilizará los mismos métodos.

La ocultación o falta de critica de los crímenes y desmanes cometidos antes y ahora por los regimenes comunistas, los genocidios cometidos por Mao, Lenin, Stalin y sucesores, aplastamiento de los movimientos por conseguir su libertad en Checoslovaquia, Hungría y Polonia, las purgas y represiones que continúan en la actualidad en los regimenes de China, Corea del Norte o Cuba. Al mismo tiempo se montan campañas de condena ante cualquier trasgresión de normas o conductas democráticas que, comparado con lo anterior, son travesuras de niños.

Calificación de fascistas a aquellos grupos de izquierdas cuyos desmanes no se pueden ocultar aunque ellos se autocalifiquen de comunistas, estalinistas etc…

Debilitamiento de la familia tradicional, gran columna soporte de la sociedad y confusión de los sexos y sus roles.
Hipergarantía de los derechos del delincuente al que se considera victima de la injusta sociedad en la que se desenvuelve, por lo que hay que dar prioridad al concepto de reinserción sobre el de reparación convirtiendo nuestras comunidades en sumamente peligrosas.
Debilitamiento del sentido nacional y del concepto de nación.

Y podríamos continuar pues ninguno de los pilares que sostienen o sostenían la sociedad occidental quedaba al margen de la acción erosionadora, planeada por aquella cabeza de agitación que se materializaba en El KOMINTERN y que se transmitía por los tentáculos a cada país por los partidos comunistas bien de forma oficial o clandestina.

La vigencia de esta doctrina es tal que uno no sabe que pensar, si este organismo depredador sigue vivo todavía, si son los tentáculos que se siguen agitando aunque su cabeza haya sido abatida o si la doctrina inoculada a través de ellos ha arraigado en la sociedad de tal manera que se ha convertido en una pauta de comportamiento de tal vigor, que sigue destruyendo el tejido social en el que se inyectó con ese objetivo.

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