El Villarreal logró la victoria (2-0) ante el Valencia en un accidentado encuentro con dos equipos que jugaron siempre con una clara vocación ofensiva y donde los locales tuvieron más acierto de cara al gol.
Un encuentro muy accidentado en el que el
Villarreal jugó los últimos veinte minutos con dos jugadores menos.
Partido entre un equipo que se lo juega todo y uno que no se jugaba nada. Partido de máxima rivalidad en el que el
Villarreal se lo jugaba todo. Por ello se esperaba un partido en el que el equipo local demostrara desde el principio, lo que le iba en el envite.
Y así lo demostró en los primeros veinte minutos, donde los perspicaces comenzaron a pensar que la cosa estaba más que clara entre ambos equipos.
Y es que el
Villarreal salió enchufado y a por todas, y desde el primer minuto se mostró muy superior a su rival. Fruto de ese dominio e intensidad, comenzaron a llegar las ocasiones de los locales y fue
Cazorla el primero en avisar, con un disparo de falta desde la frontal.
El segundo en hacerlo ya fue
Rossi, y lo hizo para marcar el primero del partido tras una gran jugada de
Ángel, que le dejó un balón ante
Moya que no desperdicó el italiano.
Un primer gol que espoleó aún más al
Villarreal que ocho minutos más tarde marcaba el segundo, otra vez con un centro medido que remachó
Llorente.
Un segundo gol que parecía cerrar el encuentro, ya que las cosas no podían ir mejor para los locales. Es más cinco minutos más tarde llegó un mano a mano que falló
Rossi ante
Moyá, que podía haber sentenciado las cosas. Pero no entró y esa jugada pareció espolear a los valencianistas que se pusieron a la faena y equilibraron el encuentro y a poner dificultades y serias al
Villarreal.
Y a partir de la media hora las ocasiones valencianistas se repitieron y muy claras. Dos de
Zigic en el minuto 26 y en el minuto 30 , que solo en boca de gol se dejó robar la pelota en el último instante. Y dos más de
Joaquín que desbarató
Diego López en los últimos minutos dejaron muy claro que las cosas no estaban ni mucho menos claras a pesar del resultado.
Los segundos cuarenta y cinco minutos comenzaron con un
Valencia arrollador y con el dominio de la pelota y del partido.
En cinco minutos
Diego López tuvo que emplearse a fondo en tres ocasiones seguidas ante
Fernándes por dos veces y
Miguel en una.
Los visitantes se volcaron buscando abrir el partido y el
Villarreal sufrió de lo lindo en el primer cuarto de hora, con el claro dominio de los valencianistas.
Pero esas ocasiones no se cristalizaron en gol y el equipo local comenzó a estirarse y a tranquilizar el partido y a llegar con más asiduidad.
En una de esas tuvo
Cani a boca de gol el tercero para su equipo para sentenciar, pero no acertó de cara al gol. Y justo tras esa jugada y cuando ya parecía el partido más cerrado, llegaron dos expulsiones seguidas para el
Villarreal que se quedó sin
Llorente y Capdevila.
Esto hizo que los castellonenses tuvieran que encerrarse atrás y esperar a que pasaran los minutos. Y con un
Valencia volcado, pero sin mordiente murió un partido con el mismo resultado de la primera parte.