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¿Rajoy estudia la sustitución de Ángel Acebes?

Crónica de la noche electoral en Génova

Lunes 10 de marzo de 2008
El liderazgo del presidente del PP no se cuestiona, pero en los corrillos políticos se adelanta una profunda catarsis que pasa, por la sustitución de los rostros quemados en la perseverancia de una doble estrategia: la política territorial y el terrorismo.

A medida que los resultados se inflaban para los socialistas, algunos dirigentes del aparato de Génova culpabilizaban de "los números cosechados, a la inclusión de determinados nombres en las listas". "Habrá que hacer algo", era un comentario generalizado.

Pero Mariano Rajoy comedido y con emoción contenida, apenas dejo que trascendiera este nuevo revés electoral. Desde el balcón, el líder de los populares reconoció que había felicitado a Rodríguez Zapatero por la victoria, y tras ello, y los silbidos del millar de jóvenes al escuchar el nombre del candidato socialista, se alegró del incremento de votos y de escaños, así como de los excelentes resultados obtenidos en Madrid. Como viene siendo habitual en todos los actos, agradeció a los votantes la confianza que habían depositado en el PP.

"Ya sabéis como pienso yo. Desde aquí os aseguro que seguiré defendiendo aquellos principios que velan los intereses generales de la nación española", aseguró, contentando así a una parroquia entregada que pidió ncesantemente su continuidad. En ese preciso instante, la esposa de Mariano Rajoy se acercó a él, le abrazó por detrás y apoyó su mejilla en su hombro derecho, a lo que el presidente del PP respondió con dos besos en la frente, ante la atenta y nerviosa mirada de Ángel Acebes.

Ayer, no pasó desapercibido para la prensa el silencio del secretario General del partido durante toda la noche, también la de Elorriaga. García Escudero fue el único en capear el difícil toro y en esbozar un breve análisis del resultado de las elecciones.

Crónica de una noche contenida
El optimismo con el que comenzaron a incorporarse a la sede de Génova los dirigentes populares, antes del cierre de los colegios, se había desvanecido. Los responsables de prensa del PP trataron de restar importancia a las encuestas israelitas que daban la victoria del PSOE. Durante más de una hora, mantuvieron la ilusión de que habría un vuelco en los sondeos. Las claves de la remontada popular estaba en Cataluña y Andalucía. El descenso de participación en estas dos comunidades auguraban buenos presagios para el PP.

Con esa línea argumental, aunque bastante escueto para un primer contacto, Pío García Escuderon compareció a las ocho y cuarto de la noche. Ante los medios de comunicación, Pío García Escudero matizó que las encuestas son sólo encuestas, y que en cualquier caso estaban "ante un resultado histórico para el partido", lo que por cierto no pudo precisar con ningún dato más tarde.

Pero en Génova se respiraba la tensión. Madrid, Valencia, La Rioja y Murcia, eran las mejores cartas; sin embargo, ni Cataluña ni Andalucía arrojaban la ansiada mejoría. Los dirigentes populares se preparaban para una noche que creían iba a ser larga.

Un huidizo Gabriel Elorriaga, responsable de Comunicación, entró por una puerta lateral evitando el encuentro con afiliados y seguidores. Declaró someramente a la prensa que Mariano Rajoy se encontraba tranquilo, y despareció como una exalación. Vidal Quadras sí eligió el acceso central aunque apenas permaneció una hora en la sede.

Alberto Ruiz Gallardón hacía acto de aparición, con una cara entre desencajada y cómplice, que avanzaba una posible derrota. El edil madrileño venía de analizar el resultado con un estrecho equipo de colaboradores. Eran sólo las nueve y media de la noche.




Cada vez que el Ministerio del Interior daba a conocer la distancia entre populares y socialistas, los semblantes de los dirigentes del PP, albergados en sus despechos, a veces entre la prensa, se tornaron serios. En algunos casos asomó un llanto contenido.


El reconocimiento de la victoria
Los populares no dejaron que pasara mucho tiempo para reconocer la victoria del PSOE. El cordinador de campaña fue explícito, "les felicitamos por una clara victoria ganada en buena lid. A continuación, llevando la procesión por dentro, mostró su satisfacción por la importante subida en porcentaje de votos y en escaños. Además, el "gran crecimiento de los dos principales partidos en detrimento de nacionalistas", concluyó..

Eran las once de la noche. Los resultados arrojaban una separación de doce escaños, lo que a priori no hará fácil el Gobierno al candidato socialista. Sin embargo, ya no habría más análisis que las últimas palabras de Mariano Rajoy, cuando rayando la media noche, hacía acto de presencia en el balcón instalado frente al chaflán de la sede. Más entero que sus compañeros, pronunció un breve discurso ante un millar de jóvenes apostados desde primeras horas de la tarde.

Emocionado, aunque contenido, Rajoy habló de buenos resultados, reafirmó su compromiso por la defensa de los principios que enaltecen los intereses generales del Estado y agradeció a sus votantes el respaldo y la confianza otorgada. El beso y el abrazo de su esposa le obligó a parar por unos instantes la intervención más difícil de la campaña.

Apostados en las ventanas de la primera planta, podía verse a Ana Mato o a Jorge Moragas, entre otros. El discurso emotivo de Rajoy ya ondeaba entre la fría noche. Un saludo despedía la jornada, donde apenas hubo alegrías, excepto las de Esperanza Aguirre, feliz de la aplastante victoria del PP en la región que ella preside.

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