Martes 11 de mayo de 2010
Los datos del último barómetro del CIS señalan que el PSOE ha recortado de manera ostensible la distancia que le separaba del PP en intención de voto. Este dato, con los próximos comicios aún lejanos y en mitad de una crisis económica sin precedentes, no debería tener mayor trascendencia, aunque sucede precisamente lo contrario. Y es que da la impresión de que populares y socialistas -en especial éstos últimos- viven más pendientes del horizonte demoscópico que de la cruda realidad. Una realidad que viene marcada por la incertidumbre que genera en los mercados financieros el desgobierno de la economía española, por una tasa de desempleo tan descontrolada como inaceptable y por una extraña sensación de que pase lo que pase, aquí no pasa nada.
Por lo que respecta al Partido Popular, los últimos casos de corrupción -“Gürtel” en especial- le han cogido con el paso cambiado, lo que ha sido denunciado en más de una ocasión desde este periódico. A los efectos, sería buena cosa si los dirigentes del PP sacaran la lección que el electorado penaliza actitudes tibias frente a la corrupción. Por otra parte, no les falta cierta parte de razón a los dirigentes populares cuando acusan al CIS de “cocinar” las encuestas en momentos procesales especialmente señalados, tales como la coincidencia con el levantamiento de sumario del caso en cuestión. El Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero vive más pendiente de las encuestas y las fotos que de la realidad; y así le va a España. Tanto que a las críticas de organismos oficiales y expertos de medio mundo se le han sumado en los últimos días los datos de los parqués españoles: los inversores prefieren los hechos reales a los demoscópicos y así lo han hecho sentir desplomando el IBEX la semana pasada. Que tomen, pues, los políticos, la temperatura a su potencial electorado, pero que antes se dediquen a hacer su trabajo como es debido. Caso contrario, ese mismo electorado que hoy le es favorable mañana puede resultarle esquivo, cuando no perderle la fe inexorablemente.
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