Cultura

Silenciosa Alternativa de José Manuel Mas en una corrida en "TresDé"

SAN ISIDRO 2010

Viernes 14 de mayo de 2010
Como en el cine. Una corrida en tresdé. Seria y con cuajo, cinqueña, limpia por delante y astifina. Hermosa para el reconocimiento, que es el cartel publicitario en el que la feria hace aguas. Buenas fotos de toros impecables. Y sin fondo. Todo lo que apuntaron al principio se fue diluyendo y de las tresdé se quedaron en una dé. Déficit.

Su fachada de toros de cine no dieron argumento a película alguna. Los toreros también eran de tresdé y se quedaron en una dé. Sobre todo Urdiales, que tuvo el toro más duradero. Poco para una corrida que nunca prolongó el reparto de lujo de sus hechuras y su presencia. Si hubiera sucedido en cerrado y sin frío y sin viento y con palomitas, las dos horas del largometraje hubieran pasado mejor. Pero con este Madrid del PostAtleti dos Fuljan uno, metido en invierno, Las Ventas y el tresdé se quedan en una dé. La que encabeza el desencanto.

En la corrida hubo un toro, el cuarto, de duración aceptable y buena condición. Uno manteado en los primeros tercios en una lidia espesa y larga y con una voltereta que tuvo buen son y durò apenas tres tandas, que fue el segundo. Luego un castaño de manos altas que tuvo movilidad hasta que comenzó a defenderse en la muleta luego de dos quites. Por cierto, que los toreros se pasan al tresdé los días de confirmación u alternativa. Se empanan en el orden de los quites. Pasó el día de la confirmación de Macías y pasó hoy: el quite del tercer toro pertenece al toricantano y no al padrino. De otra forma, el más antiguo de cartel puede hacer quites al primero, tercero y sexto. Urdiales se fue a quitar al primero, pero el toro ya no jalaba, pasó de hacerlo al sexto, un pavo que enseñó movilidad y buen son defendiéndose muy pronto y el quito, el toro estrella de la corrida por hechuras y musculación fue el peor de todos.

Soltó bien los vuelos del capote Urdiales para lancear verónicas a la salida del cuarto, un toro alto, fino de cabos y de buen son. Toro que pidió más la línea recta que el muletazo obligado por dos cuestiones. Una casi física, el toro era largo y era necesario vaciarlo para ligar los pases y otra de condición, que al toro le costaba seguirla en el cuarto mulazo. En esa parte de cuatro tandas de buena compostura era cuando surgían los parones, o el toreo quedaba embrocado y seguía la muleta a su aire. No se iba del los vuelos. El riojano, que pisó la plaza con tanta torería como suficiencia, pero no tuvo la mente tan despejada como otras tardes. En el segundo, un toro que le duró dos tandas con la zurda, por donde Tejela había quitado a la verónica, tardó con entrar a matar con el toro muy encogido y acobardado.

Del resto de la corrida, dos instantes. Uno en tresdé, el de la alternativa y cesión de trastos a José Manuel Más y la rivalidad en quites que hubo en el tercer toro. Por verónicas Urdiales y por gaoneras Tejela. De manos altas y buen aire, este castaño se le vino a Tejela antes de brindar y con la muleta en la zurda abrió faena con la pierna flexionada provocando dos cosas, olés y achicamiento del fondo del toro. Se lo llevó a los medios, pero la corrida, precisamente por su escaso fondo, pidió siempre terrenos más abrigados. El quinto ni siquiera le dio esas opciones pues fue el peor de la corrida.

La alternativa de Más se resume en un toro que llegó apagado a la muleta y otro, el sexto, serio y amplio, que tuvo salida en tresdé y que se fue apagando poco a poco. Se lo dejó venir en la distancia, desde los medios, provocando un atisbo de emoción. Luego, ni en el tercio ni en las tablas hubo más que cierta voluntad. Y todo ello en una tarde en la que el fondo, malo y perverso, lo puso este frío de Madrid que anda como loco y que pone a la primavera al pie la nevada. Que bonita es la nieve. Y más en tresdé. Con esos copos cayendo sobre las cabezas mientras el olor a palomitas calientes reconforta la intemperie.

Plaza de Las Ventas. Octavo festejo de la Feria de San Isidro. Toros de Parladé, bien presentados, serios, astifinos y de poco fondo. Diego Urdiales, silencio y silencio tras aviso; Matías Tejela, silencio en ambos; José Manuel Mas, que tomaba la alternativa, silencio en su lote.
Roberto Martín Jarocho fue atendido de un pitonazo en el ojo que le propinó el primer toro y tras ser examinado en la enfermería fue trasladado a un centro médico para exploración oftalmológica.


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