reforma del código penal
Sábado 15 de mayo de 2010
Los conductores estarán obligados a someterse al test de saliva para detectar si han consumido drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas, unas pruebas que hasta ahora no tenían cobertura legal, pero que la tendrán en breve cuando se apruebe definitivamente la reforma del Código Penal.
La legislación actual no obliga a los conductores a facilitar saliva, y si lo hacen es de forma voluntaria, para detectar si han consumido drogas. Sin embargo, cuando se apruebe la reforma del Código Penal se verán obligados a hacerlo.
Los grupos parlamentarios han incluido en el proyecto de ley por el que se modifica el Código Penal una disposición que reforma la Ley de Enjuiciamiento Criminal para obligar a los conductores de vehículos a motor y ciclomotores a facilitar saliva para que los agentes puedan realizar estos test de consumo de estupefacientes.
Si se niegan a "chupar" el detector y los agentes consideran necesario realizar la prueba, éstos tienen que esperar a que un juez les autorice a ello. Es decir, hay cobertura jurídica para que el conductor "sople" en las pruebas de control de alcoholemia, pero no para que "chupe" en estos controles para detectar si ha consumido drogas prohibidas en la conducción, una cuestión que se solucionará con la modificación del artículo 796 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal prevista en la reforma del Código Penal que está ahora en el Senado.
Ahora se obligará a los conductores a dar su saliva para hacer estas pruebas, pero éstos también podrán solicitar pruebas de contraste, como análisis de sangre, orina u otras análogas.
El personal sanitario tendrá que remitir el resultado de estas pruebas al Juzgado de guardia por el medio más rápido.
La Guardia Civil ya ha utilizado de forma experimental el "Saliva Sampler", un test capaz de detectar hasta 23 sustancias diferentes, como cannabis, cocaína, opiáceos, anfetaminas, antidepresivos, ansiolíticos o hipnóticos, empleando tan sólo una pequeña muestra de saliva extraída bajo la lengua con una torunda de algodón.
En la última Memoria de la Fiscalía se denunciaba que España fuera uno de los pocos de la UE en que no había -salvo aisladas intervenciones- pruebas sobre consumo e influencia de drogas en la conducción por la ausencia de una regulación específica, que impedía a su vez aplicar el delito de conducción bajo la influencia de drogas tóxicas, psicotrópicos y estupefacientes.
La conducción bajo los efectos del consumo de drogas origina, según la Fiscalía, "gravísimos riesgos" para el conductor, acompañantes y terceros que circulan por las vías públicas.
Las sustancias tóxicas provocan efectos devastadores precisamente en las facultades claves para la conducción, las de percepción visual y auditiva, concentración y atención, y mecanismos de reacción.
La UE ha reconocido la magnitud del problema y en los recientes resultados del Proyecto DRUID en el que participa España arrojan cifras del diez por ciento de positivos en conductores que se han sometido a controles preventivos de drogas y medicamentos.
Estos resultados se obtuvieron en 250 controles antidroga aleatorios que se realizaron entre 2008 y 2009 y en los que tomaron datos a mil conductores por todo el país.
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