levantamiento popular
Sábado 15 de mayo de 2010
La capital de Tailandia se ha convertido en las últimas semanas en una ciudad sin ley. Los denominados 'camisas rojas', seguidores del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, han plantado cara al actual Gobierno y al Ejército y salen día tras día a las calles de la ciudad tailandesa, jugándose la vida en la gran mayoría de los casos, por defender su causa. Mientras, la comunidad internacional asiste impasible a la escalada de violencia que ya se ha cobrado la vida de medio centenar de tailandeses y ha sumido al país del sudeste asiático en el caos más absoluto.
Tailandia vive los días más inciertos de su historia reciente. La población ya no aguanta más y ha acabado por plantar cara al Gobierno militar del primer ministro Abhisit Vejjajiva en torno a un movimiento social sin precedentes en el país y que tiene como precursores los denominados 'camisas rojas'.
Esta marea colorada, que cuenta ya con decenas de miles de seguidores de toda extracción social, ha puesto en jaque a las autoridades nacionales que sólo han podido repeler la afrenta sacando a los militares a las calles e imponiendo un verdadero estado de sitio que ha sumido a la capital en el más absoluto descontrol.
Intensas columnas de humo se levantan por todo Bangkok y casi no se puede dar un paso sin que uno se encuentre con un control militar o una barricada rebelde. Lo que al principio empezó como una protesta cívica entre opositores al régimen golpista de Vejjajiva se ha ido tornando en las últimas semanas en una guerra de guerrillas en la que miles de ciudadanos se han visto acorralados.
Los enfrentamientos entre manifestantes antigubernamentales y soldados tailandeses se han producido a medida que las tropas han ido estrechando el cerco a los miles de 'camisas rojas' opositores que se atrincheran en el centro de Bangkok.
Pertrechados tras su vestimenta roja, que uno ya no sabe si lucen ese color o es la sangre de sus heridas, y armados con palos, piedras, cócteles molotov o cualquier arma casera, los 'camisas rojas' se han hecho fuertes y, a pesar de estar siendo repelidos con toda la dureza de la que son capaces las fuerzas del orden del país, siguen en su lucha de intentar derrocar a régimen tras dos meses de duros y trágicos enfrentamientos.
Mientras los 'camisas rojas' exigen la dimisión inmediata y sin condiciones del actual primer ministro además de la disolución del Parlamento, la actual administración se escuda en el "chantaje" de los manifestantes, que han rechazado las últimas ofertas de los militares: elecciones anticipadas para mediados de noviembre y una disolución de la cámara después de verano.
El germen de este movimiento revolucionario tiene su origen en 2006. Hace cuatro años, el entonces primer ministro, Thaksin Shinawatra, fue depuesto por el Ejército y condenado en un juicio considerado ilegal por sus seguidores a dos años de prisión por un delito de corrupción. Desde entonces, los ataques y las protestas contra su sucesor, Abhisit Vejjajiva, han sido una constante en el país.
Desde que comenzaron hace dos meses las protestas en Bangkok, al menos 41 personas han muerto y unas 1.400 han resultado heridas en explosiones de granadas, otros artefactos y enfrentamientos entre las tropas y los manifestantes que persiguen la caída del Ejecutivo.
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