Juan Federico Arriola | Domingo 16 de mayo de 2010
En los ùltiimos dieciocho meses el presidente mexicano Felipe Calderòn ha sido regañado por ciudadanos cara a cara. En la Ciudad de Mèxico y en Ciudad Juàrez, el jefe de Estado y gobierno mexicano ha sido confrontado por ciudadanos indignados por la situaciòn de inseguridad pùblica que ha costado en el sexenio actual màs de veinte mil vidas, muchas de ellas de gente inocente o comprometida con su quehacer periodìstico o polìtico.
Padres y madres de familia le han dicho claramente a Calderòn que no estàn de acuerdo con su estrategia de combate a la criminalidad organizada. Pero el presidente se obstina en mantener a polìtios sin credibilidad alguna, como el titular de Seguridad Pùblica Federal, Genaro Garcìa Luna que es una nulidad absoluta.
Pero no sòlo ha sido criticado Calderòn por los resultados negativos en materia de seguridad pùblica. Su polìtica social dista mucho de sus promesas de campaña. Aunque se han generado miles de empleos en el último medio año, el gobierno mexicano no habla de los empleos perdidos y tampoco del dèficit en generaciòn de empleos. Cuando Calderòn habla de recuperaciòn econòmica, no dice que es a costa del pueblo de Mèxico: han subido los impuestos, las gasolinas y la caìda de màs del 6% del año pasado generò màs pobreza y màs desempleo y en cambio los servicios pùblicos federales y estatales disminuyen en calidad. El gobierno mexicano no tiene el gusto de conocer la austeridad y continùa con polìticas absurdas lejanas a la realidad: bajar inversiòn en educaciòn pùblica y subir gasto a la represiòn marcada por la corrupciòn.
El balance de la gestión de Calderòn es negativo: hay màs violencia y muchos màs muertos, hay màs impunidad -no se ha tocado a personajes corruptos de años anteriores- y tambièn ha habido màs descontento social.
El presidente del gobierno español, Rodriguez Zapatero tambièn ha sido regañado por izquierda y derecha. Presionado duramente desde el exterior, el jefe del gobierno español ha anunciado hace dìas, medidas estrictas para evitar un desastre mayor. Pero, la reducciòn del gasto corriente no es suficiente para crecer de manera ordenada.
España pasa por un momento difìcil y la oposiciòn le pega duro a Zapatero, mientras se especula si el presidente español debe o no debe dimitir. ¿Solucionarìa algo la dimisiòn de Zapatero? ¿Què tienen que hacer los españoles para salir de esta innegable crisis?
Los dos pròximos años seràn muy dificiles para España en general. El ìndice de paro es alarmante: 20%. Asì no puede continuar el PSOE en el poder. El PP sabe que tiene la oportunidad de volver, pero no puede volver sin proponer un cambio profundo de generaciòn de riqueza y empleos.Schröder le ganò a Kohl en 1998 con la bandera del empleo en Alemania y Schöder no pudo cumplir su promesa y eso explica el ascenso de Merkel.
La diferencia entre la circunstancia de Calderòn y Zapatero es que mientras el primero haga lo que haga terminarà su periodo el 30 de noviembre de 2012 con un costo muy alto, dados sus continuos errores y el segundo puede verse no sólo derrotado sino despedido del cargo antes de que concluya su periodo presidencial.
Ambos han sido regañados y confrontados. Los dos estàn disminuidos no por la oposiciòn sino por sus ciudadanos que reclaman con razòn mejores resultados.
A ninguno le daràn el indulto, seràn sacrificados incluso por sus propias huestes, si ellos insisten en cometer los mismos errores. Calderòn se quedarà completamente solo y Zapatero debe sentir ya la soledad que debe ser tremenda en la cúspide del poder.
Lo que he visto esta semana en Madrid es un terremoto polìtico. En Mèxico siguen negando el desastre de las polìticas econòmicas, sociales y de seguridad pùblica que en pocas palabras han fracasado, lamentablemente y digo lamentablemente porque la gente ha pagado la falta de previsiòn de sus gobernantes.
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