Opinión

ZAPATERO CONTRA ROUCO

Luis María ANSON | Lunes 10 de marzo de 2008
La suerte está echada. Se producirá alguna zalamería, tórpidas caricias fariseas, cierta palabrería de disimulo. Pero Zapatero, hombre vengativo y obsesionado, discípulo del republicanismo cívico de Philip Pettit, la emprenderá enseguida contra el cardenal Rouco Varela.

El presidente sonrisas considera que el mal secular de España es la Iglesia Católica y quiere extirpar su influencia de la vida nacional. Durante su primera legislatura tomó incontables medidas para ofender la moral tradicional católica y terminó por sustraer a la Iglesia el dinero que tenía asignado en los presupuestos, medida, por cierto, aceptable si hubiera hecho lo mismo con los partidos políticos y los sindicatos. Trato igual para todos. Partidos políticos y sindicatos deberían vivir de las cuotas de sus afiliados y, en todo caso, que el Gobierno habilite una casilla del 0'7 en la declaración de la renta para que se rellene por los ciudadanos en favor de tal o cual partido, de tal o cual central sindical.

El cardenal Rouco sabe muy bien lo que le espera. Zapatero se esforzará por suprimir la ayuda económica a los colegios concertados, evitando que el grueso de la educación recaiga en los centros religiosos. Es una operación que no se puede hacer de golpe, pero los estrategas de Moncloa la tienen ya minuciosamente estudiada.

Zapatero contra Rouco, ese es el duelo al que vamos a asistir en los próximos cuatro años. El presidente no va a olvidar ni las manifestaciones multitudinarias ni las homilías de algunos obispos ni la declaración de la Conferencia Episcopal. Está dispuesto a topar con la Iglesia y cree que va a ganar la partida.

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