Opinión

La disyuntiva del PP sobre la renovación del TC

Martes 25 de mayo de 2010
El Partido Socialista ha cedido a las exigencias de José Montilla y se ha erigido en principal defensor de la renovación del Tribunal Constitucional. Así se lo hizo saber este lunes a los populares, que 24 horas más tarde han comprendido los verdaderos motivos de las supuestas buenas intenciones de la formación de Rodríguez Zapatero.

Una pronta sentencia del Estatuto catalán afectaría a Montilla en la medida en que el texto amputara artículos sensibles de la norma, lo que, a día de hoy, no parece descabellado. En este sentido, si el Constitucional se pronunciara antes de la fecha de los comicios en Cataluña, en otoño, además de una sentencia diferente a la que rubricó el Parlamento autonómico, el electorado pasaría factura al candidato del PSC. Además, si el PSOE sabe jugar sus cartas –algo ya imposible porque el PP conoce sus intenciones-, del juego de relevos en el seno del tribunal resultaría una mayoría progresista. En resumen: renovar a los vocales retrasaría la sentencia más allá de las elecciones catalanas y, además, facilitaría un texto más favorable a los intereses socialistas y de la política catalana en general.

El PP debe saber lidiar este asunto. En Génova ya se debate cómo es posible retrasar la renovación sin dar a entender a la opinión pública, mucho menos anunciar, que se oponen a ella hasta que no se dicte la sentencia. El PSOE ha tomado ventaja en este debate al figurar como el partido que ha dado el primer paso, aunque sean las propias necesidades del partido las que han motivado este movimiento. Es turno del PP. Soraya Sáenz de Santamaría, como aperitivo, ha denunciado que los socialistas quieren retrasar la sentencia. Sin embargo, el proceso para un relevo en el Constitucional continúa. Los populares deben saber manejar los tiempos y las palabras y hacer esto compatible con el mensaje de que no se oponen a la renovación del órgano.

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