Opinión

El Bicentenario argentino, entre plantones y confeti

Viernes 28 de mayo de 2010
Esta semana Argentina celebró por todo lo alto los 200 años de la Revolución de Mayo, hecho histórico que sirvió de antecedente para la independencia de este país suramericano de la Corona Española. Pero entre eventos, espectaculares desfiles y homenajes a los héroes de la nación, la crispación entre el kirchnerismo, la oposición y el sector agrícola, volvió a dar la nota empañando unas fiestas que debieron servir para dejar por unos días, aparcadas las diferencias políticas, aunque sea por puro protocolo patriótico.

Mientras los agricultores,- que atraviesa uno de sus peores momentos- conmemoró el Bicentenario a su manera con manifestaciones y consignas en contra de la mandataria, la capital argentina era testigo del plantón de Cristina Fernández al alcalde de Buenos Aires y principal opositor del gobierno, Mauricio Macri, al rechazar la invitación que éste le hizo para que asistiera a la reapertura del emblemático Teatro Colón. En un ir y de venir de cartas, en plena era de telefonía móvil e Internet, Fernández rehusa asistir al evento a causa de las últimas declaraciones de Macri contra el ex presidente Néstor Kirchner.

Pese a los esfuerzos del alcalde para persuadir a Fernández a que asistiera al que ha sido uno de los eventos más importantes de las fiestas bicentenarias, la presidenta brilló por su ausencia, en un gesto que no hace otra cosa que poner en evidencia “el fuego cruzado” que existe entre el kirchnerismo y la oposición.

No fue si no en los desfiles de la Avenida 9 de julio, que la Jefa de Estado argentina volvió a aparecer en público, muy bien acompañada por su marido y los mandatarios Evo Morales, José Mujica y Hugo Chávez, así como del ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quizá en calidad de estrella invitada.

Pero esa postal y que los desfiles presentasen algunas alusiones políticas, no les importó mucho a los 2 millones de argentinos que salieron a las calles para festejar el día de la patria de San Martín, Gardel o Borges. Y es que 200 años no se celebran todos los días pese a la testarudez de algunos políticos de querer amargar la fiesta.

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