La carrera electoral para convertirse en el sucesor del mandatario colombiano Álvaro Uribe Vélez ha sido quizá la más emocionante e interesante de América Latina en mucho tiempo, por el arco iris de candidatos y propuestas de la que ha hecho alarde en los últimos meses. Sin embargo, dos hombres son los firmes contendientes a ostentar la banda presidencial: Juan Manuel Santos y Antanas Mockus.
No cabe duda que en el campo de la ciencia política Colombia está siendo un caso interesante de estudio en cuanto al desarrollo de las democracias latinoamericanas. Pese a presentar uno de los contextos más complejos de la región, por padecer un conflicto armado endémico a lo largo de seis décadas y haber sufrido en “carne propia” los estragos de la violencia de los cárteles de la droga y la corrupción, el país suramericano en los últimos ocho años ha levantado cabeza y ha reconstruido su imagen de cara la comunidad internacional.
Si bien esta corriente de cambio se le debe a la
línea dura de Álvaro Uribe, que aunque no está exenta de polémica por hechos como el de los “Falsos positivos”, los escándalos de las escuchas o el de la parapolítica, así como por la debatida “Operación Fénix”, no hay que desestimar la eficacia de la gestión uribista para poner en orden a un país que, hasta hace no mucho, formaba parte de la poco honrosa lista negra de los países más peligrosos para la inversión. Curiosamente hoy por hoy, Colombia integra junto con Chile y Brasil el club de las “promesas” de Latinoamérica.
Pero a Uribe le ha llegado el momento de ceder el testigo y este
domingo 30 de mayo los colombianos se dispondrán a votar por su sucesor en el despacho de la Casa de Nariño, cuya contienda se debate entre un ex ministro de Defensa, un matemático, una diplomática y un ex guerrillero.
Empate técnicoNo obstante, las encuestas auguran un empate técnico entre
Juan Manuel Santos, candidato por el oficialista Partido de la U, y Antanas Mockus, figura clave del Partido Verde y la gran revelación de estos comicios, por lo que las probabilidades apuntan a que ambos les tocará medirse en una segunda vuelta para determinar quién será el nuevo presidente de Colombia.
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Las dos caras de una monedaSantos y Mockus son los rostros de la nueva Colombia que se está perfilando. El primero supone la continuidad del camino abierto por el uribismo; aquel en donde la seguridad se mantiene como la línea a seguir, a fin de acabar con la amenaza del conflicto guerrillero y sus secuelas. Mientras, el segundo busca modificar a fondo la conducta del país, a través de la educación ciudadana y el respeto a las leyes, tal como lo hiciera como alcalde de Bogotá en los períodos de 1995-1998 y 2001-2004.
A ambos les precede una sólida imagen que les ha valido la confianza del electorado al extremo de llegar a las elecciones de este domingo
empatados en intención de votos.
Santos, hombre fuerte contra las FARCJuan Manuel Santos, ex ministro de Defensa y brazo derecho de Álvaro Uribe, le acompaña la reputación de hombre fuerte que no le tiembla el pulso a la hora de hacer frente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aún cuando su formación real no fue entre fusiles, sino entre libros de economía y periodismo.
En su periplo a cargo de la
cartera de Defensa, Santos dirigió operativos militares que han sido dolorosas heridas para el grupo narcoguerrillero como la ‘Operación Fénix’ , en el que fue abatido el numero dos de las FARC ,“Raúl Reyes” y la “Operación Jaque”, en donde se rescataron 15 secuestrados, entre los que se encontraba la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
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A pesar de verse directamente salpicado por el caso de los “Falsos positivos”, -un expediente que denuncia alrededor de 2.000 ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por el Ejército mientras era ministro-, Santos se mantiene sólido ante un importante número de votantes que sostienen que él debe terminar la tarea iniciada por Uribe, debido a que aún no se ha cerrado el capítulo del conflicto armado y por la difícil política de vecindad que rodea a Colombia, que comparte frontera con Ecuador y Venezuela, dos gobiernos que han mostrado en ciertas ocasiones
empatía hacia las FARC.
Mockus, educación y ética ciudadanaEntre tanto, Mockus es para sus seguidores el hombre del futuro, el que puede llevar a Colombia a la siguiente fase. Con un programa de gobierno audaz e innovador que pretende introducir nuevos instrumentos de gobernanza en el país,
el matemático y filósofo de ascendencia lituana ha demostrado con hechos, que lo suyo es más que una utopía.
Al ex alcalde de Bogotá le bastaron dos gobiernos de tres años cada uno, para dar fe de que es posible impulsar los cambios necesarios mediante la educación y la ética ciudadana. Sus inusuales medidas hicieron de la capital colombiana una de las urbes más seguras y emprendedoras de América Latina.
Tales fueron los buenos resultados de sus excéntricas propuestas que comenzaron a aplicarse en otras ciudades del país como Medellín e incluso han sido objeto de estudio en diversos países de la región. Por lo que tanto él como su partido han generado un importante impacto entre la población electoral más joven, así como dentro del círculo intelectual, mediático y cultural colombiano.
Los que se quedaron en el caminoPIE DE FOTO
La candidata del
Partido Conservador, Noemí Sanín y el del izquierdista
Polo Democrático, Gustavo Petro, son junto con el resto de candidatos, Germán Vargas de Cambio Radical y Rafael Pardo del Partido Liberal, los nombres que se quedaron a mitad del camino y lejos de acceder a la presidencia.
A pesar de que Sanín le precede una vasta experiencia en política pero sobre todo en materia diplomática,- ha sido embajadora en Londres, Madrid y Caracas-, no ha logrado perfilarse como una contendiente dura en esta carrera electoral, debido a que su programa de gobierno,-al igual que el de su colega del Partido Radical, Germán Vargas-, se inclina fuertemente al bando del uribismo, el cual ya tiene a un sólido representante, con el que ha tenido
desencuentros políticos en el pasado.
Por su parte Gustavo Petro, quien ha resultado una figura estratégica dentro del debate público por ser un fuerte oponente del oficialismo, la suerte no ha sido su mejor aliado en estas elecciones. Su pasado con
la guerrilla del M-19 le ha empañado su camino hacia la presidencia, demostrando que una Colombia aún imbuida en el conflicto armado no perdona a los que en su momento se alzaron en armas.
En peor situación se encuentra el representante del Partido Liberal, Rafael Pardo que ha pasado sin pena ni gloria por estas elecciones, quedando prácticamente borrado de los sondeos.
No obstante, si bien estos cuatro candidatos no tienen opción alguna para hacerse con la jefatura del Estado, lo cierto es que son la clave que esclarecerá el panorama de cara a una segunda vuelta, ya que de las alianzas que coseche Santos o Mockus con estas plataformas, dependerá sobre quien recaerá la balanza de la victoria.
Mientras unos 100 observadores de la
Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE) se encuentran ya en el país, tan ansiosos como los mismos colombianos para que arranquen estos comicios, que no en vano han despertado el interés de la comunidad internacional por ganarse el mérito de ser los más emocionantes de América Latina.