Opinión

Solo nos queda rezar

Rafael Ortega | Domingo 30 de mayo de 2010
“Solo nos queda rezar”, esto me decía un amigo ayer domingo al comentar los acontecimientos políticos que hemos vivido en la semana pasada. Sufrimos un mal gobierno y los políticos no están a la altura de lo que demanda la sociedad a la, que por otro lado, se intenta embobar o distraer con eventos deportivos o programas televisivos que ya no logran tapar el “ruido de tripas hambrientas”. Por eso, los católicos tenemos la obligación de estar en primera línea en la defensa de los más desfavorecidos y en denunciar el mal gobierno. Por eso, el Papa ha sido contundente cuando durante la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos, que ha tratado el tema “Testigos de Cristo en la comunidad política”, ha dicho que “compete a los fieles laicos participar activamente en la vida política, de modo siempre coherente con las enseñanzas de la Iglesia, compartiendo razones bien fundadas y grandes ideales en la dialéctica democrática y en la búsqueda de un amplio consenso con todos aquellos a quienes les importa la defensa de la vida y de la libertad, la custodia de la verdad y del bien de la familia, la solidaridad con los necesitados y la búsqueda necesaria del bien común”.

Por eso, Ricardo Blázquez, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Valladolid ha dicho este pasado fin de semana en Toledo, durante el X Congreso Eucarístico Nacional, que “no nos hagamos el sueco” y “que tenemos que rascarnos el bolsillo con las personas que sufren”, al mismo tiempo que reivindicaba “el insustituible papel de la Iglesia en apoyo de aquellos a quienes la crisis económica ha salpicado con mayor dureza”.

Una llamada a todos nosotros y especial a los políticos pues todos sabemos o sospechamos que la política es un arte de equilibrio entre ideales e intereses, por eso necesitamos políticos cristianos que sepan de verdad caminar correctamente y que sean ejemplares en su vida personal y familiar.

Este fin de semana pasado, los católicos de este país hemos tenido ocasión de rezar en y por el X Congreso Eucarístico Nacional que se ha cebrado en Toledo y en el que el Cardenal Angelo Sodano ha sido el Legado del Papa. El Congreso, en el que han participado cincuenta obispos españoles, fue inaugurado por el Cardenal Rouco, Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Los Congresos Eucarísticos son una manifestación del culto a Cristo en la Eucaristía. Una Iglesia local invita a otras Iglesias para profundizar conjuntamente en el misterio eucarístico, bajo algún tema en particular. En estos Congresos se da especial importancia a las celebraciones de la Palabra de Dios, las sesiones de catequesis y a las conferencias, dirigidas al tema propuesto para que se propongan fines prácticos, que luego se llevarán a cabo en las diferentes diócesis. Participan expertos teólogos, liturgistas, escrituristas, pastoralistas y fieles que dan testimonio de la importancia de la Eucaristía para la vida del cristiano. Un Congreso que como decía el Cardenal Cañizares “coincide también con el Año Santo Compostelano, que nos evoca los fundamentos de nuestra fe y de nuestra primera evangelización llevada a cabo, según la tradición, por el Apóstol Santiago, reto que hoy sigue vivo y que es inseparable siempre de la Eucaristía: recuperar el vigor de una fe vivida para evangelizar de nuevo, como en los primeros tiempos, es el gran desafío para la Iglesia en España”.

Así que ha rezar, que buena falta nos hace. Los retos y los desafíos están ahí, uno de ellos, el más importante, estar junto a los que sufren.

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