Ernesto Jaureguizar Monereo | Miércoles 02 de junio de 2010
“Leo en la prensa reciente que diversos países hispanoamericanos, en el 2010 aniversario de la emancipación de las colonias americanas, claman por una organización internacional unitaria hispana en un ansia común iberoamericana fuera de la tutela de terceros países pertenecientes a una cultura anglosajona que nos es extraña.
Debería ser España, y no Méjico ni Brasil, quien canalizara la iniciativa de creación de la Hispanidad a la sombra del prestigio de S.M. el Rey; Este ha propuesto y defendido en innumerables ocasiones desde 1978 en sus frecuentes viajes por Hispanoamérica, la idea de la Comunidad Iberoamericana de Naciones; Debiera para ello convocarse un congreso constituyente en España, donde cada país hispano incluidos Guinea, Sahara y Filipinas aportaran su opinión en boca de sus representantes más egregios. Solo el Rey puede aglutinamos a todos, como sucede en España. Ya lo decía Fernando el Católico en una con?dencia al Embajador Veneciano: "Los españoles son difíciles de gobernar pero quien los mantenga todos unidos podrá hacer grandes cosas con ellos”.
En relación a la “Comunidad Iberoamericana de Naciones”, tema sobre el cual, en su día, escribí mi tesis doctoral: “ De la Unión Latina a la Unión Iberoamericana” bajo la Dirección de Don Manuel Medina, Catedrático de Relaciones lntemacionales de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid quiero puntualizar lo siguiente.
En este estudio tomé por base una Organización Intemacional muerta, “La Unión Latina”, que era una organización monetaria, estudié luego la O.I.T, que es la organización internacional viva más antigua, de la época de la Sociedad de Naciones, 1919, - observen que ésta tiene como base, una representatividad de cuatro miembros por Estado, dos por la Administración, uno por la organización sindical más representativa y otro por la organización empresarial más representativa.
Pues bien en este tipo de representatividad me baso, para defender la representatividad de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, en ello y en la defensa de objetivos generales, comunes y alcanzables a largo plazo, como son, la riqueza y bienestar común, de un colectivo de 400.000.000 de almas, (como la Commonwealth de Oliverio Cromwell, SXVII), la defensa del idioma español, en la resolución de con?ictos de carácter internacional bajo el patronazgo de S.M. el Rey, que sería la cabeza de la Hispanidad (término acuñado por D. Zacarías de Vizcarra, Misionero español en América), para ello se contaría con el apoyo, para el estudio y resolución de los con?ictos de Derecho Público, del Ministerio de Asuntos Exteriores, y para los eventuales asuntos de Derecho Privado con el Colegio Arbitral del Colegio de Abogados de Madrid que ya existe.
Esta Comunidad sería en principio para los países de habla y cultura española (de América, Guinea Española, Antiguo Sahara español, Marruecos y Filipinas), siempre que respeten los derechos humanos, sería ampliable en una segunda fase, una vez asentado el carácter y defensa del idioma español, a los países de lengua portuguesa, con el objetivo común de a?anzar las relaciones comerciales, culturales y políticas, en una serie de países que cubren la geografía del planeta, donde tenemos la ventaja del idioma, una cultura y una Historia común, explotable desde el punto de vista de las relaciones comerciales e internacionales por España y estos terceros países Siempre defendiendo prioritariamente el idioma español, como han hecho los anglosajones a lo largo de su historia con tan buen resultado.”
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