Jueves 03 de junio de 2010
Por segundo mes consecutivo, la tasa de desempleo ha descendido en España, lo cual es una excelente noticia. Pero sería un error mayúsculo afirmar, como ha hecho desde el Ministerio de Trabajo, que se ha frenado la destrucción de empleo. Eso es tanto como aseverar que ha desaparecido uno de los principales problemas económicos del país, cuando la realidad dista mucho de ser así. España tiene como uno de sus principales sostenes productivos al sector servicios, y es sabido que al acercarse las fechas estivales se incrementan las contrataciones en dicho sector. Estamos, por tanto, ante un dato puramente estacional, que no ante una tendencia.
Porque para que revierta la tendencia imperante, cual es la destrucción sistemática de empleo desde hace ya demasiado tiempo, es imprescindible que se adopten una serie de medidas que, hasta el momento, brillan por su ausencia. Ahora le han entrado las prisas al Gobierno por sacar adelante una reforma laborar que hace ya mucho debió haber efectuado; de ahí las presiones a patronal y sindicatos. Pero, por si acaso los agentes sociales no llegan a un acuerdo, José Luis Rodríguez Zapatero ya se ha apresurado a anunciar que el próximo día 16 de junio se publicará un nuevo decreto en materia laboral. Casualmente, el mismo día que debuta la selección española de fútbol en el mundial de Sudáfrica. Mientras, el desempleo seguirá siendo uno de los principales quebraderos de cabeza de la economía española, pese a datos puntuales y anuncios de artificio. Y hasta que no se haga algo serio al respecto, sus guarismos volverán a reflejar el caótico estado de la política económica de un Gobierno sin rumbo.
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