Aún no se ha logrado un acuerdo con Jan Brewer
Viernes 04 de junio de 2010
El presidente de EE.UU., Barack Obama, reiteró su opinión de que la ley de inmigración de Arizona pone a los hispanos "potencialmente en una situación injusta".
En una entrevista concedida al programa "Larry King Live", de la cadena CNN, Obama indicó acerca de esa ley: "Aunque entiendo la frustración de los habitantes de Arizona en lo que respecta al flujo de inmigrantes ilegales, no creo que ésa sea la manera de resolverlo".
La medida, que entrará en vigor el próximo 29 de julio, "pone a ciudadanos estadounidenses con aspecto de hispanos, que son hispanos, potencialmente en una situación injusta", agregó.
Las declaraciones del mandatario se producen después de que se reuniera en la Casa Blanca con la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, en un encuentro en el que ambos acordaron colaborar para resolver el problema. Obama insistió en que el problema de la inmigración ilegal debe resolverse a nivel federal, porque si no "se crea la perspectiva de 50 leyes distintas en 50 estados" sobre la inmigración.
Hasta el momento, más de una veintena de estados se plantean adoptar medidas como la de Arizona, que según las encuestas cuentan con el apoyo de la mayoría de los estadounidenses.
Según el presidente, el Gobierno federal debe colaborar con los estados fronterizos para conseguir la seguridad de la línea de demarcación con México, y recordó que acaba de ordenar el despliegue de 1.200 soldados de la Guardia Nacional a la frontera, así como 500 millones de dólares más para protegerla.
El gobernante subrayó que la solución definitiva, no obstante, no podrá lograrse hasta que no se obtenga una reforma exhaustiva del sistema de inmigración, "y eso es lo que tenemos que hacer".
Obama ordenó al Departamento de Justicia que examine la ley de Arizona para determinar si la medida es anticonstitucional. En la entrevista, el presidente no quiso revelar si había hablado con Brewer sobre la posibilidad de llevar la ley ante los tribunales. "Es una tarea para el Departamento de Justicia y me he comprometido desde el principio a no presionar cuando se toman este tipo de decisiones", declaró.
Consenso "desencaminado"
La reunión mantenida este jueves entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, no ha servido para acercar posturas acerca de la polémica ley de inmigración aprobada recientemente por el estado norteamericano, que facilita la detención y expulsión de extranjeros y que ha sido calificada por la Casa Blanca como "desencaminada".
"Confío en que vaya a producirse un diálogo mucho mejor", afirmó Brewer en rueda de prensa a la salida de su encuentro con el presidente, que duró sólo media hora. En este encuentro Obama instó a la gobernadora a que suavizara la ley, que entrará en vigor en julio, a lo que Brewer se negó apelando a la seguridad de los ciudadanos.
"Opino que los estadounidenses quieren que sus fronteras sean seguras", afirmó la gobernadora, que añadió que las cuestiones relativas a la inmigración quedan en un segundo lugar con respecto a esta primera preocupación.
Brewer afirmó que en el encuentro, que calificó como "muy, muy cordial", se trató de forma superficial la posibilidad de que el Gobierno estadounidense interponga un recurso para impedir la entrada en vigor de la ley, prevista para el próximo 29 de julio.
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