Opinión

Gobernar a golpe de globos-sonda

Sábado 05 de junio de 2010
La reforma laboral en España, tan necesaria como esperada, sigue sin llegar. Patronal y sindicatos siguen sin acercar unas posturas demasiado lejanas como para atisbar un desbloqueo de la negociación en los próximos días. Bien es vedad que son ellos, los agentes sociales, quienes deben sentar las bases que cimenten la estructura productiva del país durante los próximos años. Pero es sobre todo labor del Gobierno adoptar medidas ad hoc; en suma, gobernar. Y hasta la fecha no ha hecho tal cosa. De repente le han entrado las prisas, no se sabe si auspiciado por Obama, la Unión Europea y los mercados financieros, pero el caso es que Zapatero anunciaba esta semana que, de no mediar acuerdo entre los agentes sociales, el Gobierno sacaría su propia reforma laboral por decreto.

Dejando a un lado que el uso del decreto -pese a que es una posibilidad contemplada en el ordenamiento jurídico español- no es siempre la mejor alternativa legislativa, en ocasiones un Gobierno se ve impelido a adoptar decisiones complicadas en función de las circunstancias. Con o sin decreto, hace ya mucho tiempo que el Ejecutivo debió tomar cartas en el asunto de una reforma laboral sin la cual España sigue padeciendo una intolerable sangría de puestos de trabajo. Y justo ahora, cuando parece que por fin se va a abordar el tema de una vez por todas, empiezan a surgir los rumores y globos-sonda filtrados desde Moncloa: que si la indemnización por la pérdida del puesto de trabajo será de 33 o 20 días, que si se redefinirán las causas objetivas de despido en caso de dificultades económicas, y otras tantas cuestiones tan importantes como nebulosamente tratadas. Resulta absolutamente impresentable gobernar a golpe de rumores para probar la temperatura del agua, elevándolos a propuesta en firme o desmintiéndolos en función de su acogida popular. Gobernar no es contentar a todos, sino hacer lo que uno cree más conveniente para la buena marcha del país. Y ese ha sido el problema de este Gobierno desde el principio: el teatro virtual, frente a la realidad factual; el sondeo, en lugar del programa. El resultado ha sido que, al final, la realidad, que es una diosa tozuda y vengativa, le ha estropeado hasta los sondeos. A ver si se entera el señor Zapatero de una vez por todas.

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