Sábado 05 de junio de 2010
Venezuela es quizá el país del hemisferio latinoamericano que más titulares nos ofrece, tanto por las controvertidas declaraciones de su presidente Hugo Chávez como por sus procedimientos políticos. Sin embargo, en esta ocasión la nación suramericana vuelve a ser noticia y no precisamente por sus discutidos asuntos domésticos, sino por los lazos cada vez más fuertes entre Caracas yTeherán que, aunque este bilateralismo ya no es novedad, lo cierto es que dentro de la comunidad internacional este dúo comienza a despertar serias dudas, debido a que expone seriamente la seguridad del hemisferio.
Un grupo de expertos conformado por figuras como el ex secretario adjunto de EEUU para América Latina, Roger Noriega; el ex embajador de Costa Rica y actual director del Centro para los Estudios de Latinoamérica del Hudson Institute, y el general retirado del Ejército venezolano, Carlos Julio Peñaloza, coinciden en que el chavismo ha sido la clave de la irrupción iraní en el continente, lo que ha conllevado a un acercamiento no sólo con un proyecto nuclear dudosamente pacifista, sino con organizaciones de carácter terrorista como Hizbulá.
Lo realmente alarmante de esta situación es que de los rumores se han pasado a hechos concretos, como el caso de la incautación de un cargamento de armas en el barco alemán “Francop” en noviembre de 2009 que estaba destinado al “Partidos de Dios” y que había salido desde el puerto de Guante, en la costa oriental de Venezuela. Asimismo, las numerosas denuncias sobre la extracción ilegal de uranio en el Macizo Guayanés, acentúan la temible hipótesis de que se esté cociendo un programa nuclear en la región que vaya más allá del “fin pacífico”. Existe la latente alarma de que se esté incubando un proyecto que contaminaría a América Latina con arsenal nuclear.
De corroborarse tales indicios, estaríamos hablando de un asunto muy serio que no sólo compromete la seguridad de América, sino la de escala global porque le daría acceso a un armamento letal a una de las regiones políticamente más inestables y cambiantes del mundo, en donde aún prevalece la amenaza de focos guerrilleros. No cabe duda, que los nexos de Chávez con Ahmanideyad resultan ser relaciones más que peligrosas.
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