Historia de la selección española
Domingo 06 de junio de 2010
La victoria en la Eurocopa de 1964 presagiaba un crecimiento en la cita mundialista, pero nada más lejos de la realidad. Actuaciones discretas y ausencias protagonizan las participaciones nacionales de aquellos años. La cumbre del desastre se alcanzó en el Mundial de 1982, en el que España ejerció de anfitriona y finalizó en un pobre duodécimo puesto.
En 1964, España logró su primera Eurocopa, y se consiguió clasificar para dos Mundiales consecutivos, pero ni el título continental provocó la mejora en Inglaterra'66 -finalizando décimos tras quedar encuadrados en un complicado grupo con Argentina y Alemania, contra los que se perdió ajustadamente por 2-1, y con Suiza, a la que se ganó por idéntico resultado-.
Tras la ausencia en México'70 ni Alemania'74, España regresó a la elite mundial en Argentina'78, al que se llegó con un milagroso gol del atlético Rubén Cano en un agónico desempate con Yugoslavia, y desde el cual España no ha faltado a ninguna Copa del Mundo.
Todo empezó mal con la derrota ante Austria (2-1) y la mala suerte personificada en Julio Cardeñosa y su tremendo fallo a puerta vacía ante Brasil (0-0), que supuso una nueva eliminación pese a la victoria ante Suecia (1-0).
MALA ANFITRIONA.
Argentina dio paso al Mundial de España, en el que los jugadores nacionales no dieron la talla y firmaron una pobre actuación con un duodécimo puesto, a pesar de estar en un grupo sencillo (Honduras, Yugoslavia e Irlanda del Norte).
Sin embargo, sólo se ganó a los balcánicos (2-1) y se perdió con los norirlandeses (0-1) y se empató sorprendentemente en el debut ante la modesta selección centroamericana (1-1). El combinado nacional pasó de fase y el juego mejoró, pero la derrota ante Alemania (1-0) y el empate ante Inglaterra (0-0) acabaron con la aventura mundialista en casa.
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