130 MIL EUROS LA MÁS GRAVE
Martes 11 de marzo de 2008
Según ha informado la asociación El defensor del paciente, cuyos servicios jurídicos han llevado el caso, M.D.S. comenzó a sufrir a principios de 2003 una anemia de forma progresiva junto con la alteración de la bioquímica hepática, molestias epigástricas y datos de sangrado digestivo.
Los marcadores tumorales realizados en el Hospital Príncipe de Asturias a comienzos de ese año ofrecieron unos resultados que la defensa de la familia de la fallecida calificó de "alarmantes".
En los meses siguientes se sumó una inflamación del vientre, vómitos y un continuo agravamiento del estado de la mujer, a la que no se realizó una exploración adecuada hasta que ingresó de nuevo en el hospital el 13 de octubre.
La prueba reveló entonces la existencia de una "gran masa vegetante ulcerada sugestiva de adenocarcinoma" y una "masa gástrica compatible con carcinomatosis peritoneal", lo que significaba un "cáncer gástrico diseminado, evolucionado y sin opción quirúrgica", según El defensor del paciente.
M.D.S., tras una lenta agonía, falleció tres semanas después de su ingreso, el 7 de noviembre de 2003.
Ahora, la sentencia establece que "las pruebas diagnósticas relativas al aparato digestivo debieron empezar a realizarse desde principios de 2003, pues ya la paciente, desde diciembre de 2002, había referido sintomatología de dolor epigástrico y los marcadores tumorales eran elevados, y no en el mes de octubre de 2003, que es cuando se realizaron".
"Por ello -añade-, si se hubieran realizado en ese momento anterior, principios de 2003, esto es, diez meses antes, tales pruebas diagnósticas sobre el aparato digestivo se hubiera podido diagnosticar en ese momento anterior el cáncer gástrico que le aquejaba y se hubiera podido ofrecer a la paciente un tratamiento con mejor porcentaje de supervivencia, atendiendo a tiempo y calidad de vida".
El defensor del paciente ha informado también de otras dos sentencias, en una de las cuales la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJM condena también a la Administración Sanitaria a indemnizar con 70.000 euros a los familiares de una mujer que falleció el 5 de julio de 2003.
Como en el caso anterior, el fallo judicial indica que "no se efectuaron las exploraciones adecuadas, concretamente ECO y TAC, que con toda seguridad habrían aclarado el diagnóstico de la paciente".
En otra de las sentencias, el Sermas es condenado al pago de 60.000 y 10.000 euros, respectivamente, a unos padres que el 17 de marzo de 2003 ingresaron en el Servicio de Urgencias de Maternidad del Hospital Severo Ochoa de Leganés para una cesárea programada.
Cuando se realizó al día siguiente, el feto, una niña, llevaba muerto varias horas con "circular reducible al cuello", sin que se hubiera realizado ningún control a la paciente, que la sentencia considera ahora que "es obvio" que era preciso.
Le operaron la rodilla equivocada
Un traumatólogo del Hospital Fundación Jiménez Díaz ha sido condenado al pago de una indemnización de 8.719,23 euros a un hombre al que operó la rodilla equivocada.
Según ha informado la asociación El defensor del paciente, cuyos servicios jurídicos han llevado el caso, el Juzgado de lo Penal número 17 de Madrid ha condenado al doctor como autor de una falta de lesiones.
El fallo establece el pago de 5.719,23 euros por los días que el afectado tardó en curar de las lesiones sufridas, ya que estuvo impedido para dedicarse a sus ocupaciones habituales, más 3.000 euros por secuelas y daños morales.
El paciente, H.C., acudió el 10 de septiembre de 2004 al Servicio de Urgencias de la Fundación Jiménez Díaz tras notar un chasquido en la rodilla derecha, acompañado de fuerte dolor que le impedía seguir caminando.
Ese mismo día, se le practicó una resonancia magnética que permitió diagnosticar lesión osteocondral en cóndilo femoral interno y rotura del cuerno posterior del menisco medial.
Posteriormente, fue explorado por el acusado, quien aconsejó la intervención de la Rodilla Derecha, que fue programada para el 10 de noviembre de 2004.
Sin embargo, cuando el paciente despertó de la anestesia comprobó que le habían intervenido la pierna izquierda, que no le daba ningún problema y para la que no había prestado autorización, mientras que la pierna derecha, en la que sufría la lesión que le impedía caminar, estaba con antes.
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