Miércoles 09 de junio de 2010
Los recortes y la reforma laboral presentados por el gobierno ha disgustado a muchos, en especial a los funcionarios. Por este motivo, los sindicatos y organizaciones de trabajadores, como la UGT y la CCOO, convocaron a una huelga de funcionarios para este martes pasado. Algunos trabajadores del los sectores sanitario, educativo y de transporte, entre otros, acudieron a la cita, pero no en la cantidad que se esperaban los sindicatos, a pesar de las declaraciones de éxito de sus líderes. Como suele ocurrir, hay una guerra de cifras en que los sindicatos dicen que la participación ha sido de alrededor del 75%, mientras que el gobierno menciona que no superó el 22%.
Independiente de la disparidad en números, lo cierto es que hay un descontento entre los funcionarios, los cuales no están de acuerdo en una reducción de su salario. Pero también es verdad que, tomando en cuenta la situación que el país vive actualmente, lo que se necesita son reformas profundas e intrépidas para fomentar contrataciones de manera que todos trabajemos con mayor eficiencia y dedicación. No es momento para huelgas y muestras de poder, sino para encontrar formas, tanto de parte del gobierno y del Congreso como de la sociedad, que optimicen los recursos con los que se cuenta.
Es necesario hacer reformas que ataquen el origen de los problemas, no las apariencias. También es indispensable que los trabajadores realicen sus actividades con seriedad y profesionalismo. No es momento para discusiones banales y luchas que no conducen a ninguna parte. Todos los sectores deben contribuir a encontrar una solución viable y profunda que ayude a España a salir de la crisis y evitar así una situación como la que está experimentando Grecia.
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