La tricampeona del mundo afronta el torneo de Sudáfrica con la ausencia su jugador bandera de los últimos años, Michael Balack. El bloque teutón muestra la unidad y compromiso habituales pero puede notar la falta de un organizador de juego, ya que el sustituto Schweinsteiger todavía no alcanza el nivel del jugador del Chelsea. Aún así, la fuerza de este combinado y la llegada de sus centrocampistas se sobreponen a la escasez de calidad técnica. También se encuentra una incógnita en la portería, ocupada en esta ocasión por guardametas que están lejos del nivel ofrecido por Lehman, Kahn o Köpke. El rendimiento físico de los alemanes marcará el devenir de su camino hacia los puestos de honor en este Mundial. Apelando a la ilustre historia luchadora de sus exitosos antecesores, la plantilla entrenada por Joachim Löw tratará de aprovechar el cartel de segundón como ya hicieran en Corea y Japón.
El fútbol de la selección alemana dejó de apostar por la brillantez en Italia´90, cuando
Klinsmann, Matthaus y Brehme tocaron el cielo jugando un fútbol práctico y de calidad. Sin embargo en los últimos años los seleccionadores han preferido el músculo, la fuerza y el bombardeo de media distancia como camino hacia la gloria y no les ha ido nada mal. Con estas armas ha armado su equipo
Joachim Löw, que ha ejercido el tradicional rodillo ante sus rivales en la fase de clasificación, derrotando en los dos encuentros (2-1 y 0-1) a su contrincante más peligroso, la
Rusia de Arshavin. Tan solo firmaron empates ante la correosa selección de Finlandia (3-3 y 1-1 en Hamburgo). La plácida fase previa del Mundial ha servido para completar la cohesión de los convocados y la formación de un bloque sin fisuras aunque con carencias en la construcción de juego tras la inesperada
lesión de su capitán Michael Ballack.Alemania forma parte de la aristocracia del fútbol gracias a su deslumbrante currículum:
tres Mundiales (1954, 1974 y 1990),
tres Eurocopas (1972, 1980 y 1996) y junto
a Brasil, combinado con más finales de campeonato internacional disputadas en la historia (siete). Con este currículum y con los míticos compatriotas en la retina –
Beckembauer, Gerd Müller, Sammer, Rummenigge-, el equipo de Löw afronta el torneo de Sudáfrica con la fe ciega de conseguir un gran resultado. La confianza del grupo en llegar a la final es absoluta y los precedentes cercanos aportan firmeza a la teoría: finalistas en 2002 y semifinalistas en 2006, siempre cerca del trofeo. La idiosincrasia alemana y el palmarés hacen que no haya dudas en el seno del equipo sobre el favoritismo teutón en este campeonato.
Para honrar a sus ilustres antecesores Joachim Löw ha ideado un conjunto en el que prima el orden y el trabajo por encima de la calidad, aunque sí apuesta por la velocidad y verticalidad en las líneas más ofensivas. Creando una interesante mezcla de frescura juvenil y veteranía, el equipo mantiene la columna vertebral que les permitió ser finalistas en la última Eurocopa. Es decir, la potencia de
Mertesacker en el centro de la zaga, la velocidad y clase de
Lahm en el lateral, la organización y brega de parte de
Schweinsteiger, el dinamismo de
Podolski y la figura del rematador de toda la vida encarnada en
Klose –ha marcado 48 goles en 98 internacionalidades-. Además ha incluido las jóvenes perlas del Werder Bremen: el exquisito media-punta
Marin y la astucia ofensiva de
Ozil. Junto a Thomas Müller, la revelación del Bayern, constituyen la apuesta de futuro de los tricampeones del mundo. La guinda ofensiva corre a cargo del goleador brasileño
Cacau, nacionalizado para la causa alemana.
La portería se reparte entre el veterano meta del Bayern
Butt, la sobriedad del arquero del Werder Bremen,
Tim Wiese, y la imponente planta del portero del Schalke,
Neuer. El rendimiento en este puesto del combinado ofrece algunas dudas ya que si bien son grandes guardametas, el nivel alemán en esta posición ha descendido con respecto a sus predecesores. Pero la seguridad en la retaguardia queda fijada con la inclusión de
Tasci, Trochowski, Khedira, Boateng y Aogo. La fortaleza del equipo residirá una vez más en el compromiso de sacrificio de todas las líneas, en la presión de los delanteros y en la pegada de los mediocampistas. La llegada desde segunda línea de los tiradores alemanes protagonizará buena parte de las opciones de éxito de este equipo, que como siempre es temible en las jugadas a balón parado.
Alemania está encuadrada en el
Grupo D junto a Australia, Serbia y Ghana. El pase a octavos de final está asegurado ante equipos de peor nivel que la competitividad innata alemana. Sin embargo ésta se pondrá a prueba en los cruces de octavos, cuartos y semifinales. La eficacia teutona decidirá si consiguen el cuarto Mundial o se vuelven a Europa antes de lo previsto.
Es uno de los favoritos que parten con el papel de segundón.
La estrella: Bastien SchweinsteigerEl todoterreno del Bayern ha de tomar los galones en la creación de Ballack. El amplio recorrido y su control del desplazamiento en corto y en largo, le definen como el perfecto sustituto del jugador del Chelsea. Además posee un lanzamiento a puerta temible y es capaz de abrir una defensa con disparos de larga distancia, todo un valuarte para el equipo alemán. Es uno de los mejores llegadotes del continente europeo. Este torneo constituye la posibilidad de consagración para “Schweini”, que deberá echarse a toda una selección alemana a la espalda. Será el encargado de botar todas las jugadas a balón parado, un aspecto básico en el esquema de Löw.
Esta es la lista de convocados de Joachim Löw:
Porteros:
Manuel Neuer (Schalke 04),
Tim Wiese (Werder Bremen) y
Hans-Joerg Butt (Bayern Munich).
Defensas:
Arne Friedrich (Hertha Berlín),
Per Mertesacker (Werder Bremen),
Jerome Boateng (Hamburgo),
Philipp Lahm (Bayern Munich),
Serdar Tasci (VfB Stuttgart),
Marcell Jansen (Hamburg SV),
Holger Badstuber (Bayern Munich) y
Dennis Aogo (Hamburgo SV).
Medios:
Sami Khedira (VfB Stuttgart),
Toni Kroos (Bayer Leverkusen),
Bastian Schweinsteiger (Bayern Munich),
Marko Marin (Werder Bremen),
Mesut Ozil (Werder Bremen) y
Piotr Trochowski (Hamburgo).
Delanteros:
Thomas Mueller (Bayern Munich),
Miroslav Klose (Bayern Munich),
Lukas Podolski (Colonia),
Mario Gomez (Bayern Munich),
Stefan Kiessling (Bayer Leverkusen) y
Cacau (VfB Stuttgart).