Viernes 11 de junio de 2010
El lunes pasado un menor mexicano de catorce años, Sergio Adrián Hernández, murió por un disparo de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos cerca del Puente Internacional de Ciudad Juárez, Chihuahua. De acuerdo con las autoridades estadounidenses, los miembros de la Patrulla Fronteriza realizaron unos disparos al ser atacados por un grupo de personas con piedras, y una de las balas alcanzó al menor. Según el FBI soldados mexicanos apuntaron contra los agentes fronterizos poco después de los disparos. Sin embargo, las autoridades de México desmienten la versión del FBI y han declarado que no se encontraban elementos del ejército mexicano en la zona en ese momento. Según un testigo, fueron policías los que apuntaron sus armas cuando los agentes fronterizos intentaban cruzar a territorio mexicano.
Por su parte la Secretaría de Seguridad Pública de México ha confirmado que la Policía Federal recogió el cuerpo del menor, así como las pruebas del caso, como los casquillos de bala, ante el temor de que las autoridades estadounidenses quitaran las pruebas y alteraran la escena del crimen. Según la Procuraduría de Justicia del estado de Chihuahua (Fiscalía estatal), el cuerpo fue encontrado a seis metros dentro del territorio mexicano, lo cual hace sospechar que la Patrulla Fronteriza pudo haber estado dentro de México o muy cerca de la línea fronteriza.
Las investigaciones sobre lo sucedido se realizan en ambos lados de la frontera, pero con muchas diferencias en las versiones. Por su parte Estados Unidos ha lamentado la muerte del joven y ha asegurado que los hechos se aclararán y se hará justicia. México ha condenado la muerte de Sergio Adrián y el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades migratorias, ya que de acuerdo con los protocolos, el uso de armas de fuego no debe ser una medida disuasiva. Lamentablemente, este no es un caso aislado. Ya en mayo pasado otro migrante mexicano murió por las lesiones provocadas por agentes de la Patrulla Fronteriza en la frontera de California.
Este suceso ha provocado un enfrentamiento entre los dos gobiernos y una necesidad de revisar los procedimientos y protocolos de actuación de las autoridades de los dos países. México y Estados comparten una larga frontera con problemas muy complejos, entre ellos la migración. Por tal motivo es necesario que exista entrenamiento constante de los agentes fronterizos y de los miembros de los cuerpos de policía, pero también una mejor comunicación y coordinación entre los dos gobiernos nacionales y entre los de los estados fronterizos de ambos lados. Las malas actuaciones deben terminarse, y las diferencias de opinión dirimirse en un diálogo que logre soluciones para ambos países.
TEMAS RELACIONADOS: