América

La disidencia peronista y la oposición argentina se enfrentan a Kirchner

Perfilan estrategias para los comicios de 2011

Viernes 11 de junio de 2010
Mientras el ex presidente argentino Néstor Kirchner avanza en las encuestas y deshoja la margarita para decidir si competirá en las presidenciales de 2011, la oposición y el peronismo disidente afinan estrategias para tumbar sus aspiraciones y evitar su reelección.

El oficialismo cerró filas para desacreditar la alianza anunciada el miércoles por dirigentes del peronismo contrarios a Kirchner (2003-2007) unidos con el objetivo de imponerse al ex mandatario, favorito en los sondeos.

Reconocidos dirigentes peronistas firmaron un documento que llama a la "unidad" del Partido Justicialista (PJ, peronista) con un proyecto que se concretará alrededor de un candidato único -aún por definir- para evitar el avance del kirchnerismo en las elecciones de 2011.

La alianza, integrada, entre otros, por el ex presidente Eduardo Duhalde (2002-2003), el diputado y empresario Francisco de Narváez -que derrotó a Kirchner en las legislativas de junio de 2009 en la provincia de Buenos Aires- y los ex gobernadores Carlos Reutemann y Felipe Solá.

Una alianza de corto recorrido, según voces oficialistas como la del ministro argentino del Interior, Florencio Randazzo, para quien el acuerdo no es más que "una unión transitoria de intereses" de personajes "ligados al pasado". "Es una expresión del peronismo que es parte del pasado y Argentina no quiere volver al pasado", afirmó el ministro.

Para el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, la mayor preocupación del oficialismo será "ver cómo hacemos nosotros para triunfar". "Cuando llegue el momento, que cada uno se ponga los pantalones cortos y salgamos a la cancha. No vamos a estar preocupándonos por ese tema", señaló Fernández, convencido de que el oficialismo tiene "elementos más que contundentes" para imponerse en las preferencias de los argentinos.

Miembros del Gobierno de Cristina Fernández se han apresurado también a saludar el triunfo de Ricardo Alfonsín, hijo del desaparecido ex presidente Raúl Alfonsín (1983-1989), en las internas de la opositora Unión Cívica Radical (UCR) del pasado fin de semana.

El triunfo de Alfonsín lo pone como aspirante al sillón presidencial por el radicalismo si logra imponerse al vicepresidente del Gobierno, Julio Cobos, enfrentado con la presidenta y con su esposo y antecesor en el cargo. Entretanto, Kirchner, recientemente elegido secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), ha aprovechado las últimas semanas para pisar el acelerador de su "precampaña" y multiplicar sus actividades partidistas.

El ex presidente se ha ubicado como el favorito en las preferencias de los argentinos, con una valoración superior al 26 por ciento según las últimas encuestas, muy por encima de Cobos, Duhalde y del alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, cuyas aspiraciones presidenciales pueden verse alteradas por el proceso abierto en su contra por espionaje telefónico.

Para algunos analistas locales, como Rosendo Fraga, el ex mandatario trata de aprovechar el tirón de las celebraciones del Bicentenario, la estabilidad de la economía y hasta las expectativas de la selección argentina en el Mundial de Sudáfrica.

A juicio de Alejandro Catterberg, director de la consultora Poliarquía, la sociedad argentina vive una etapa de relativo optimismo que, de mantenerse, fortalecería la popularidad de los Kirchner y obligaría a la oposición a buscar nuevas estrategias ante las elecciones de 2011. No obstante, coinciden analistas y políticos de distinto signo, las elecciones están todavía muy lejos y Argentina es imprevisible.

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