Rafael Ortega | Sábado 12 de junio de 2010
Aunque parezca mentira, ya tenemos un periodista santo: Manuel Lozano Garrido “LOLO” que el pasado sábado 12 de junio fue proclamado Beato en su ciudad natal, Linares. Fue una ceremonia muy emocionante, sobre todo para los periodistas que estábamos allí presentes, pues alguien que ejerció nuestra bendita profesión estaba ya en los altares. Es difícil y complicado que muchos crean que un periodista es ejemplo de santidad, cuando hay otros que ensucian nuestra profesión, pues se hacen llamar periodistas, con informaciones y programas que nos avergüenzan.
La ceremonia se celebró en el nuevo recinto ferial de Linares y fue presidida, en representación del Papa, por el Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Monseñor Angelo Amato, y a la misma asistieron los cardenales Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, y Carlos Amigo, ex arzobispo de Sevilla, así como el Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini y una veintena de prelados, entre ellos el obispo de Jaén, Ramón del Hoyo.
Benedicto XVI, declaró a Lolo “Venerable”, el 7 de septiembre de 2007 porque “la enfermedad era la causa de su santificación y el sufrimiento era su cátedra”. LOLO, como era conocido familiarmente, nació en Linares el 9 de agosto de 1920 y murió en la misma ciudad el 3 de noviembre de 1971. En su juventud, caracterizada por una alegría juvenil y contagiosa, se inscribió en la Acción Católica, donde fue miembro activo y elegido para diversos cargos directivos. A los 16 años, durante la persecución religiosa en España, fue designado para llevar clandestinamente la comunión. Desde su adolescencia la vocación de LOLO era el periodismo, por eso escribió entonces: “Jóvenes de Acción Católica, ¿qué os parece? ¿no creéis que si cada uno de nosotros tuviéramos un micrófono para hablar de Cristo, no sería ello el mejor y más valiente de sus adelantados?. Cuando la enfermedad y la invalidez total cambia su vida, desde su silla de ruedas se convierte en escritor y periodista fecundo. Escribió 9 libros y cientos de artículos de prensa, que fueron para LOLO el cauce de su afán evangelizador, y que dictaba en un magnetófono, dada su invalidez y su posterior ceguera. Su casa se convirtió en centro de orientación, de alegría y de vocación para muchísimos jóvenes con grupos de oración por la prensa y la fundación de la obra Sinaí, como centro de apostolado para enfermos.
Manuel Lozano Garrido “LOLO” llega a los altares tras la aprobación de un milagro, pues curó a un niño de 2 años. El pequeño tuvo un sarampión que degeneró en peritonitis de la que fue intervenido. Se produjo un agravamiento con estado de septicemia por pseudomonas, por lo que, según los doctores que le atendían, su muerte era inminente. En esos dramáticos momentos, se colocó bajo la almohada del niño el Crucifijo que “LOLO” había tenido durante su vida y comenzó la milagrosa curación, gracias a intercesión de este periodista. El niño, que hoy tiene 40 años y sus padres, estuvieron presentes en la ceremonia de Beatificación.
Lolo no es el primer periodista que llega a los altares. El polaco Maximiliano Kolbe murió de una inyección letal en Auschwitz, después de tres semanas sin alimento alguno en un foso de castigo, tras haberse presentado como voluntario para sustituir a un condenado a muerte. Kolbe pueso en marcha en 1927 un gran complejo editorial y una emisora de radio y posteriormente, cuando era misionero en Japón, sin dominar el japonés, editó ocho revistas católicas y dos periódicos. Por su parte, el carmelita y periodista holandés Titus Brandsma animó la prensa de su país durante la ocupación nazi a no publicar la propaganda alemana. Fue ejecutado en 1942. El alemán Nikolaus Gross era padre de familia numerosa, sindicalista y director de un periódico católico, desde donde condenó el nazismo. Fue ahorcado en 1945 por traición a la patria.
Hay otros periodistas en proceso de beatificación como el italianoOdoardo Focherini que salvó a centenares de judíos en Italia y fue asesinado por los nazis o el español Francisco Martínez, director de La Verdad y alcalde de Murcia, que fue fusilado por los milicianos porque según uno de sus asesinos “había pruebas de que era muy católico”.
La figura de este sencillo hombre de Dios, el Beato Manuel Lozano Garrido, es un ejemplo para periodistas y escritores que quieren poner el Evangelio en el enfoque de sus trabajos, así como para los seglares que pueden ver como la vida del trabajo ordinario de cada día, puede ser cauce de santificación, así como para los enfermos que sufren.
Por todo ello, gracias LOLO, y bendita sea tu llegada a los altares, pues, como decíamos, aunque parezca mentira “un periodista ya es santo”.
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