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Una monja degollada sobrevive en Paquistán

Violencia

Martes 11 de marzo de 2008
El pasado sábado una monja apareció degollada en un convento de Lahore, cerca de la frontera con India. El edificio está situado a cinco minutos de la residencia de la misión cristiana de Don Bosco en la ciudad, pegado a la Catedral de Lahore que hoy se ha tambaleado por la explosión de una furgoneta bomba. La monja fue capaz de mover una mano cuando todos la daban por muerta, gracias a lo cual pudo ser trasladada al hospital y sobrevivir. Radicales islamistas, "poco" tolerantes con el resto de religiones en Paquistán, trataron de asesinarla cortando lentamente el cuello de esta mujer, cortándole la tiroides y dejando un charco de sangre cuyos restos permanecen en el suelo una semana después.

Sin embargo, los paquistaníes viven rodeados de esta clase de sucesos. Desean, temerosos, cambiar la imagen que el resto del mundo tiene de su país aunque son conscientes de la violencia que lo destruye. En la mañana del martes decenas de personas murieron en la ciudad paquistaní de Lahore como consecuencia de un doble atentado suicida. Una de las explosiones, la que ha tenido lugar frente a uno de los edificios más férreamente vigilados y de más difícil acceso del país, la sede de los servicios de Inteligencia paquistaníes (FIA por sus siglas en inglés), ha causado la muerte a más de 20 personas según el informe oficial, aunque fuentes presenciales eleven la cifra de fallecidos hasta 60. La fachada del edificio, de siete plantas y en el que trabajan todos los días alrededor de 250 personas, se ha derrumbado como consecuencia de la onda expansiva de la explosión provocada por un terrorista suicida que conducía una furgoneta.

El otro ataque que ha tenido lugar este martes en Lahore se ha producido en la Agencia comercial gubernamental, causando importantes destrozos y numerosas víctimas mortales y heridas a decenas de personas.

Entre los fallecidos se encuentran uno de los guardias de Cáritas (que tiene un edificio en el terreno de la Catedral situada a escasos metros del lugar de los hechos), que ha perdido la vida al ser sepultado por los escombros mientras que una niña de 3 años, hija del conductor del obispo, no sobrevivió a la onda expansiva que precipitó los cristales de la ventanilla del coche en que viajaban contra su rostro y cuerpo.

El atentado, que ha tenido lugar en plena hora punta (9:30 de la mañana) ha coincidido con el interrogatorio que los servicios secretos llevaban a cabo en el interior del edificio a varios sospechosos terroristas.

Se trata de una clara agresión contra el Gobierno y contra la Seguridad Nacional que ha tenido por víctimas agentes de seguridad y civiles en su mayoría. De cualquier modo, esta ha sido una semana especialmente violenta en Lahore, ciudad situada cerca de la frontera con India, ya que además de las explosiones en sede de la FIA y en la agencia de publicidad gubernamental de hoy, un “motorista bomba” se adentró en la Escuela Naval provocando, con la suya, decenas de muertes.

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