Jueves 17 de junio de 2010
La situación de las cajas de ahorros españolas ha sido mejor de la que es. Pagan ahora el precio de la burbuja inmobiliaria, que tanto ayudaron a inflar. La banca privada tampoco es la que era, pero su situación dista mucho de la alarma provocada por más de un alborotador. De ahí que José Luis Rodríguez Zapatero, en su último Consejo Europeo como presidente de turno de la Unión defendiera no sólo la solvencia económica de España, sino también la posibilidad de hacer públicos los resultados de las “pruebas de estrés” efectuadas a las entidades financieras europeas para analizar su solvencia. Ello demostraría que la salud de las entidades bancarias españolas es bastante mejor de lo que algunas especulaciones sugieren; en el fondo, así es.
El problema de la banca española no es tanto de liquidez como de confianza. Más concretamente, confianza en las autoridades españolas. Los activos de la banca española están garantizados, al igual que los depósitos de sus inversores. El problema surge cuando esas entidades acuden al exterior para pedir prestado; algo que, por otro lado, forma parte del negocio bancario tradicional. Pero claro, fuera no se fían de Zapatero, y es la banca española la que paga las consecuencias en forma de negativas crediticias.
Tampoco ayuda el que Zapatero haya intentado solventar la papeleta de ir Bruselas con una supuesta reforma laboral bajo el brazo, cuando lo que realmente ha presentado a los socios europeos ha sido un borrador que va en la buena dirección, pero insuficiente e inconcreto, cuyo fin último es compartir con el Parlamento el desgaste de unas medidas que debía haber adoptado hace ya mucho. Con la indefinición de dichas medidas, Zapatero busca que los grupos políticos se retraten en el Hemiciclo y propongan las suyas en forma de enmiendas, presentándoles así ante los sindicatos como los verdaderos culpables de los recortes sociales que vendrán. Eso no es serio. Tampoco es la mejor manera de gobernar; y así lo ven tanto Europa como los mercados financieros, hartos de que la falta de criterio del señor Zapatero lleve al abismo a España y amenace con hacer lo mismo al resto del continente.
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