No conforme que haber expropiado 762 empresas en lo último cuatro años, el mandatario Hugo Chávez va a la caza de uno de los peces gordos de la economía privada de Venezuela: las Empresas Polar, el mayor productor y distribuidor de alimentos del país, cuyo sello está asociado a la marca de cerveza más bebida por los venezolanos.
El oso polar que caracteriza la etiqueta de las botellas y latas de la marca de cerveza más emblemática de Venezuela, no es sólo el icono de una cervecería o de una bebida que va adherida a la cultura popular de ese país. También es el símbolo de una de las compañías privadas más importantes y estratégicas del sector alimenticio venezolano, ya que las
Empresas Polar son las responsables de manufacturar y distribuir los alimentos básicos de la dieta nacional, como el aceite o la tradicional harina precocida de maíz con la que se elabora las muy típicas arepas, un plato indispensable dentro de la mesa de todo venezolano que se jacte de serlo.
Sin embargo, el actual modelo de “economía socialista” que impulsa el
Ejecutivo de Hugo Chávez, amenaza la supervivencia del sector privado. De acuerdo con un informe realizado por el Observatorio de Derechos de Propiedad publicado en mayo de este año, el gobierno ha ejecutado entre 2005 y 2009 un total de 762 expropiaciones, lo que supone un incremento de esta medida del 1.026% .
PIE DE FOTO
Estos números y los últimos ataques de Chávez, que le atribuye al propietario de la compañía,
Lorenzo Mendoza, aspiraciones presidenciales, sitúan a Polar en uno de los próximos blancos del proceso revolucionario venezolano, que según el economista Ángel Alayón en declaraciones ofrecidas recientemente a la cadena británica BBC, ya controla el 75% de la distribución de café, el 42% de la harina de maíz precocida, el 40% del arroz, el 25% del aceite, el 52% del azúcar y el 25% de la leche.
Polar se ha convertido con sus 65 años de tradición y 40 compañías asociadas, en una especie de “Santo Grial” para un chavismo que quiere erradicar todo foco de lo que califica de “oligarquía” y “burguesía” en ese país.
Sin embargo, la expropiación de una empresa que equivale al 1,4% de la fuerza laboral del país, el 2,8 de su PIB y que contribuye con el 2,90% de los ingresos fiscales no petroleros, en tiempos en donde la inflación venezolana se sitúa en uno de los índices más altos de su historia e incluso de América Latina con un 25,1%, no parece beneficiar las intenciones de
igualdad y beneficio social que promociona la revolución de Chávez.
De caer Polar en manos del Estado se comprometería
19 mil empleos directos y 150 mil indirectos y no precisamente los bienes personales de Lorenzo Mendoza, uno de los hombres más influyentes de la economía latinoamericana, cuya fortuna ostenta el puesto 125 de la revista estadounidense ‘Forbes’.
La declaración de guerra del presidente Hugo Chávez hacia la compañía no es de reciente data. Desde 2005 el Ejecutivo venezolano ha llevado a cabo una serie de medidas contra las operaciones de la empresa, que van desde el
decomiso de toneladas de alimentos en los almacenes de Polar, hasta inspecciones imprevistas por parte de las autoridades nacionales por supuestas irregularidades administrativas.
En este sentido Chávez no ha ocultado su interés en querer
intervenir al gigante alimenticio. En una de sus últimas e interminables alocuciones, el mandatario advirtió al mismo Mendoza que se “baje de esa nube". "Si tú crees, Lorenzo Mendoza, que a las empresas Polar yo no me atrevo a nacionalizarlas, estás bien equivocado", aseguró durante un acto oficial, transmitido por la televisión venezolana.
PIE DE FOTO
La comida por los cielosEsta situación podría dificultar aún más panorama inflacionario del país, el cual se ve notablemente reflejado en la escalada que ha experimentado los precios de los alimentos. En los cinco primero meses de 2010, Venezuela acumula una inflación del 14,2%. Sólo en el sector de alimentos el
Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que calcula y divulga el Banco Central de ese país, acumuló un 20,5 por ciento en lo que va de año.
Pero mientras los venezolanos tienen cada vez menos alimentos que poner sobre la mesa, tanto por su encarecimiento como por el hallazgo de más de 80.000 toneladas de comida descompuesta en los almacenes de la estatal
PDVAL (Producción y Distribución Venezolana de Alimentos) que agrava la crisis de abastecimiento del país; el presidente Hugo Chávez continúa acusando al sector privado de conspirar para derrocarlo, a través de la generación artificial de escasez de alimentos y enseres básicos.
La realidad es que entre una lluvia de amenazas de expropiación y teorías de conspiración, el pueblo venezolano cada vez tiene menos acceso a la harina de maíz para preparar las arepas que se llevan sus hijos al colegio o de disponer del simple privilegio de pasar el mal trago de la economía nacional, con sorbos de una “cervecita bien fría”.