Las aulas de la Real Academia de España en Roma han sido testigos del aprendizaje de nombres fundamentales de la cultura española como Valle-Inclán, Benlliure o Chapí. Desde 1873, esta institución ocupa un lugar destacado en el paisaje de la ciudad eterna, que la ha acogido como un referente educativo. Como cada año, los becarios que se forman en ella presentan en una exposición sus propuestas, germen de artistas del futuro.
Fundada por Emilio Castelar, vinculada a la Real Academia de San Fernando y situada en el barrio del Trastevere, la
Real Academia de España en Roma se erige como una institución de renombre. Fue fundada en 1873 y su máxima ha sido ampliar la formación de artistas ya consagrados, pero ávidos de completar su aprendizaje.
La Real Academia de España en Roma expone los trabajos de sus becarios (Foto: RAER)
El prestigio de esta institución viene avalado no sólo por los años dedicados a este cometido sino también por haber acogido en sus aulas a grandes nombres de la cultura española.
Valle-Inclán, Benlliure, Chapí o
Sorolla son algunos de ellos.
Para llegar a formar parte de esta institución antes hay que cumplir ciertos requisitos. La beca que otorga el Ministerio de Asuntos Exteriores exige ser español o iberoamericano, titulado universitario superior o artistas y creadores “de demostrable trayectoria”, según figura en el BOE. Para conseguir esta
beca, que consiste en 1.200 euros mensuales más el alojamiento, hay que presentar un proyecto del trabajo que se ejecutará siempre de acuerdo con las especialidades que imparte la institución, como escultura, pintura, arquitectura, fotografía o museología, entre otras.
Como viene siendo habitual desde hace años, los becarios que se forman durante el curso académico presentan en una
exposición sus trabajos de investigación. La de este año ha sido inaugurada el 25 de junio y podrá verse hasta el 22 de julio.
La Real Academia de España en Roma expone los trabajos de sus becarios (Foto: RAER)
A diferencia de 2009, cuando el número de becarios fue de 22, en 2010 han sido quince los elegidos. Cuatro de ellos han presentado sus trabajos sobre
artes plásticas –Amaya Bombín Rodríguez, Santiago Morilla, Avelino Sala y María Vallina-, tres sobre
fotografía –Yolanda del Amo, Juan Fabuel y Francisco Villar-, mientras los ocho restantes se han repartido entre las disciplinas de
cine –José Cabrera Betancort-,
arquitectura –José Antonio Flores Soto-,
patrimonio –Lola Montalvo-,
restauración –Mireia Barnadas i Ribas-,
literatura –Miguel Ángel Curiel Núñez-,
crítica de Bellas Artes –Noemí de Haro García-,
museología –Nieves Soriano Nieto- y
artes escénicas –Jaime Conde-Salazar-.
La Real Academia de España en Roma expone los trabajos de sus becarios (Foto: RAER)
La academia se ha servido del espacio en el que se ubica, los claustros del
antiguo monasterio de San Pietro in Montorio, para albergar la exposición que reúne los trabajos de sus alumnos y que ha titulado “Transit”. Así, sus salas se unen como espacio expositivo al patio y al fabuloso
templete de Bramante, obra arquitectónica que data del Renacimiento encargada por los Reyes Católicos.
La cúpula de este edificio le ha servido a José Cabrera Betancort como soporte para proyectar su vídeo instalación dedicado a Beatrice Cenci, un fantasma según cuenta la leyenda. La fachada de la academia ha sido escogida por Avelino Sala para colgar un cartel que reza “¡Patria o morte!” y la azotea del edificio ha servido al artista urbano Santiago Morilla para pintar un mural de 150 metros que sólo será visible desde el aire. Una
variedad de propuestas que hacen de la visita a la Real Academia de España en Roma un plan a tener en cuenta.