Opinión

Todos con arrojo

Mayte Ortega Gallego | Jueves 01 de julio de 2010
El título de este artículo no es la transcripción al gallego-masculino del eslogan que nos invade en estas semanas. En cualquier presentación de lemas para una campaña publicitaria habría defenestrado sin pensarlo al creativo que me trajera esa idea de tercero de E.G.B. para apoyar a la selección española de fútbol. Sin embargo, ahí está, evidenciando que los lemas que calan son los que expresan ideas básicas (sin verbo, pero básicas).

He oído decir que hay banderas y alardes, pero más desmotivados que en la Eurocopa, que la euforia no es tan desbordante. Hombre, el fútbol como válvula de escape, catarsis colectiva es teoría antigua pero tal vez no sea superada por un embargo. La situación económica de España tiene tantas aristas actualmente que no la oculta ningún paño, ni de color rojo ni roja. Puedes pasar dos horas de hermanamiento en un bar y enarbolar teorías de juego sobre si creó oportunidad pero no remató. El que sí te remata es el director de tu oficina bancaria y sin crear oportunidades.

Este proceso también sirve para desempolvar esa bandera que no te atreves a sacar al balcón por si te acusan de filonazi en la comunidad de vecinos. Ahora está justificado que la ices y que la exhibas al cuello cual pashmina. Nadie irá a denunciarte por “estar con la roja”.

Esta tarde juega la selección española y me consta que en algunas empresas se interrumpe voluntariamente el trabajo porque para qué vamos a inventarnos visitas a clientes inexistentes. No deja de fascinarme la patente de corso que se le da a los partidos del mundial y todo lo que le rodea. El consenso que genera instintivamente sin tener que dar muchas explicaciones ni argumentos. Imagino que por eso genera consenso, porque no hay nada que explicar, es digamos, de difícil contenido.

No pretendo un alegato contra el fútbol, de hecho cada vez más interesa más, sin alharacas, pero me va interesando. Pretendo ver cómo podemos organizarnos fácilmente para compartir un motivo, cómo somos conscientes de que podemos hacer unas cosas mejor que otras y cómo nos alegramos cuando sale bien. Insuflar motivación no ha costado millones en coachers al gobierno español, lo ha conseguido cada uno individualmente. Soy consciente de que al final del partido la prórroga puede ser un embargo pero también de que la motivación puede arrancar en una frase sin verbo.

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