musica

La madurez de Marianne Faithfull

Reportaje

Jueves 13 de marzo de 2008
Ahora abuela, Marianne parece otra persona paseando por Madrid, y aunque no quedan lejos los bandazos que le ha dado la vida, se la toma de otra manera. “Cumplidos los sesenta me he dado cuenta de que hay que dejar algo detrás de mí”, afirma con una madurez de la que no ha hecho gala hasta la fecha.

Y es que ha llovido mucho desde aquel invierno de 1968, en el que una hermosa Mariane Faithfull cantaba “Something better”, en la locura musical que supuso el Rolling Stones Rock and Roll Circus. Una maratoniana sesión con lo más insigne de la época. En aquellos años Marianne era la chica de Mick Jagger (líder de los Rolling Stones), una rubia de media melena y linda mirada que había destacado a los diecisiete años cantando el tema de Jagger y Richards, “As tears go by”. También había hecho cine, “Georgina” (1967) con Orson Wells, y fue la primera persona en utilizar la palabra fuck (joder) en una película de estudio. “La chica de la motocicleta” (1968) con Alain Delon, o el “Hamlet” de Shakespeare con Anthony Hopkins.

Marianne Faithfull nació a finales de 1946 en Inglaterra, en la misma fecha que una sentencia judicial renombraba a Neftalí Ricardi como Pablo Neruda. Años después Andrew Loog Oldham, manager de los Rolling la fichaba para la Decca. Durante los años sesenta presentaría varios singles de éxito y algún LP sorprendente.

La relación con Jagger se comenzó a truncar cuando la prensa dio la noticia de que una redada de la policía antidroga en casa de Keith Richards, encontró a una Marianne colocada y desnuda. Con veintiún años, Marianne, había dado a luz a su segunda hija, dejando su influencia en los Rolling, (“Sympathy for the Devil” se basa en el libro de Mikhail Bulgakov, que Marianne había dejado a Mick), y acarreaba una adicción a la cocaína. También el estribillo de “Wild Horses” recupera sus primeras palabras tras salir de un coma por sobredosis.


La pareja rompió en 1970, y tras un aborto, Faithfull pierde la custodia de su hija y cae en una depresión y una vorágine autodestructiva que la lleva a un intento de suicidio. En pocos años pasó de ser la chica de uno de los hombres más deseados del momento a vivir en la calle y en casas okupas del Soho londinense. Adicta a la heroína, anoréxica y arruinada. Poco a poco volvió al cine con estrenos menores y poco conocidos en España, “Madhouse Mansión” (1974), “Assault on Agathon” (1975). En 1979 publicó el aplaudido álbum, “Broken English”, ese año se vuelve a casar.

La noria sube
A lo largo de los años ochenta, Marianne, mantiene su adicción a las drogas, gira al jazz y se divorcia dos veces. Durante los años noventa ocurrió la tercera resurrección de Marianne, con varios discos y colaboraciones estelares, “The Wall” de Pink Floyd o “Memory remains” de Metallica. En 1999 se presentó “Dreaming my dreams”, un documental que repasa su infancia y su vida a través de entrevistas con amigos y conocidos.

Con la llegada del nuevo milenio y la serenidad a la ajetreada vida de la artista, aparecen nuevos discos. En 2000 vio la luz “Vagabond ways”, “Kissing Time” (2002) y “Before the poison” (2005), que nació como una colaboración con PJ Harvey. En septiembre de 2006 fue intervenida de un cáncer de mama que los médicos diagnostican en su primera etapa. Justo después del breve papel que interpreta en el corto de Gus Van Sant, “Le Marais”, dentro del proyecto que unió a varios directores en “Paris, jet aime”. Ya recuperada se metió en la piel de Maria Teresa, madre de Kirsten Dunst en la Maria Antonieta de Sofia Coppola.

Este año volvió a una gira europea con “Songs of innocence and experience”. En diciembre comienzó a preparar un nuevo disco que saldrá para la primavera de 2008, “Easy come, easy go”, al igual que su próxima proyecto cinematográfico, “House of boys”. Mucho trabajo en una mujer que se ha reinventado mil veces siendo ella misma, una cantante empeñada en vivir y dejar un legado. Su paso por Madrid demostró que con los años Marianne ha vuelto a estar arriba, donde se merece.