Opinión

Tristeza de Moratinos

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 11 de julio de 2010
El rumor comenzó a circular a finales de esta semana y el viernes lo confirmó la Agencia EFE: El Vicepresidente del Gobierno iraní Manoucher Motaki visitará España el lunes y Miguel Ángel Moratinos, el Ministro de Asuntos Exteriores español, lo va a recibir. El Gobierno español debía de esperar que -entre el resultado del domingo en el Mundial y el debate sobre el Estado de la Nación que se avecina- la noticia pasaría desapercibida. Sin embargo, se equivocó.

El régimen islamista de Teherán castiga con la pena de muerte la homosexualidad y condena a mujeres a morir lapidadas; la presión internacional sólo ha logrado que se sustituya la muerte a pedradas de una mujer por tal cantidad de latigazos –noventa- que difícilmente podrá soportar la pobre desdichada. En Irán, los homosexuales deben buscar pareja aterrorizados por si el otro es un policía o un informador. Han desarrollado un sexto sentido para advertir una mirada cómplice entre las multitudes, pero cada encuentro puede acabar en comisaría y, de ahí, a la cárcel o a la horca. Ahora, el Gobierno que dice defender los derechos de los gays y las mujeres recibe al Vicepresidente del Gobierno que los asesina.

¿Alguien entiende algo? Los opositores iraníes deben vivir en la clandestinidad y la red se ha convertido en un espacio tan arriesgado como las plazas y las calles de las ciudades. Los ayatollahs han conseguido que la disidencia tenga que esconderse de día para salir de noche como los fantasmas o existir sin nombre como los fugitivos. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero –el Impulsor de la Alianza de Civilizaciones, el Presidente Feminista, el Acelerador de las Reformas Sociales- deberá explicar a todos los ciudadanos por qué lava la cara de un régimen a quien el mundo entero contempla asustado; bueno, el mundo libre es quien mira con indignación y espanto a la teocracia iraní, que por otra parte goza de la simpatía de otras tiranías. Ahora, José Luis Rodríguez Zapatero ha traicionado –una vez más- al proyecto de libertad, democracia y derechos humanos que Europa y, en ella, España deben representar para el mundo entero.

¿Qué les dirá el Presidente a las minorías religiosas, lingüísticas y étnicas de Irán que sufren la opresión de los ayatollahs? Este Gobierno –que presume de fomentar la pluralidad- va a recibir al emisario de una tiranía. ¿Qué mensaje tiene este Gobierno para la resistencia iraní que, en el exterior, sueña con la libertad? Quien tiene tiempo y cariño para Motaki no parece tenerlo para quienes denuncian las atrocidades que sufre el pueblo iraní.

Irán es una tierra fabulosa. La civilización persa ha legado a la Humanidad poetas, astrónomos, filósofos y místicos prodigiosos. Este pueblo hoy oprimido ha alumbrado –a lo largo de más de cincuenta siglos- maravillas sin cuento. Jamás olvidaré los versos del Shah Nameh, el Libro de los Reyes, que Firdousi compuso celebrando la memoria de los viejos señores de Persia.

Hoy, sobre Irán se yergue una sombra que oprime a su pueblo desde hace décadas. Durante esos años, se ha enterrado a mujeres hasta la cintura para poder lanzarles mejor las piedras que habían de matarlas. Se ha colgado a hombres de grúas en espacios públicos para que todos supieran que algunos abrazos llevan a la muerte. ¿Qué tiene que decir el Gobierno de España? ¿Cómo está contribuyendo a liberar a los iraníes de la opresión que padecen?

España tiene una deuda con todos las víctimas de esta teocracia por recibir a Motaki en nuestra tierra. ¿Le pedirán explicaciones por las violaciones de los derechos humanos en Irán? ¿Le reprocharán la represión de los opositores, las burlas a la comunidad internacional y el discurso de odio que su Presidente va extendiendo por el mundo? ¿Piensa recordar el Sr. Moratinos a Motaki la lista inabarcable de atropellos, atrocidades y crímenes cometidos contra homosexuales, disidentes, minorías, mujeres, creyentes de otras religiones y, en suma, contra tantos otros?

En realidad, el régimen de los ayatollahs va a utilizar a Moratinos y a España para sus propios fines: demostrar al mundo que tienen amigos a pesar de todas sus tropelías. Menos mal que nos queda Moratinos, pensarán en Teherán antes de seguir violando, torturando y matando opositores. Menos mal que en España y en otros países nos siguen recibiendo, celebrarán antes de lapidar a la siguiente mujer acusada de adulterio o de cualquier otra cosa. Siempre nos quedará Madrid, murmurarán los clérigos mientras otro homosexual se balancea al final de una soga.

Querría equivocarme. Querría que este Gobierno condenase las atrocidades del régimen de Motaki. Me gustaría que las puertas de España se abriesen a las víctimas de las tiranías y no a los enviados de los tiranos. Nuestra tierra y nuestro pueblo se merecen visitantes mejores que tipos como Motaki, que vienen a España para poder decir que alguien los quiere y seguir oprimiendo a su pueblo. Ojalá este Gobierno –tan pródigo en memoria- tuviese tiempo y recuerdos para los muertos, los heridos, los desaparecidos, las lapidadas, los ahorcados, los violados en lugar de estrechar las manos de sus verdugos.

El Gobierno de España se está dejando utilizar.

He aquí la tristeza de Moratinos.

No; he aquí la tristeza de España.

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