Hasta hace unas pocas semanas, Anna Chapman no pasaba de ser otra joven emprendedora de bellos rasgos caucásicos intentándose hacerse un hueco en la capital del mundo, Nueva York. Pero, tras destaparse el entramado de espías y de turbios secretos oficiales en el que Chapman jugó un papel protagonista, esta escultural rusa de cautivadores ojos esmeralda ha pasado a copar las portadas de medio mundo. Tras volver a Rusia con el resto de sus compinches en el que ha sido el mayor canje de espías entre Estados Unidos y Rusia desde la Guerra Fría, empiezan a conocerse más detalles de esta mujer amante del lujo, la moda y las redes sociales.
El pasado 10 de julio, en el aeropuerto de Viena,
Anna Kushchenko, mejor conocida como Anna Chapman, su apellido de casada, vivía sus últimos momentos como espía rusa. Kushchenko, una joven de gran belleza, de cabellera pelirroja, de intensos ojos verdes, con un inmaculado currículum académico y empresarial y con un excesivo gusto por la ostentación, ha protagonizado, junto con otros diez 'socios', una de las tramas de espionaje entre Washington y Moscú más importantes y rocambolescas desde que hace dos décadas la Unión Soviética se disolviera definitivamente y, de este modo, se pusiera punto y final a la Guerra Fría.
A pesar de haber logrado eludir las penas de cárcel que la justicia norteamericana le había impuesto por los supuestos delitos de espionaje y blanqueo de dinero y de haber sido investigada al dedillo por medio mundo, poco se sabe en realidad de esta menuda rusa que llegó a Nueva York a comienzos de año para, supuestamente, probar suerte en la Gran Manzana.
Con una empresa de su propiedad llamada
'Time Venture', compañía enfocada al mundo de las nuevas tecnologías y el entretenimiento según reza su propia página web, la última arista entre la Casa Blanca y el Kremlin era una incondicional de las selectas pasarelas y las fiestas más
chic de la ciudad. Además, como toda famosa que se precie hoy en día, cuenta con una serie de fotos subidas de tono en las que se exhibe en todo su esplendor 'donadas' por algún amante indiscreto y que ya causan furor en la red.
Si algo ha destacado en Kushchenko es que, durante estos meses, ha llevado una vida que podría considerarse la antítesis del perfil del espía clásico. Daba entrevistas, se dejaba ver en los locales de moda de la capital del mundo, tenía un perfil público en una de las redes sociales más famosas de internet y hacía ostentación de un tren de vida rodeada de lujos. Nada apuntaba a que, detrás de sus ojos color esmeralda, se escondiera una trama bien urdida por el
SVR, el servicio secreto exterior ruso.
De 28 años, Kushchenko aparentaba ser una mujer de negocios como otra cualquiera en busca de la oportunidad de oro en la tierra de las oportunidades. A pesar de estar muy vigilada por el FBI, la joven aspirante a 007, haciendo gala de una inexperiencia y una candidez impropia del espionaje ruso, mito de la profesión y ejemplo por excelencia de este tipo de literatura, cayó en la trampa que le tejieron los investigadores norteamericanos, no pudo negar las evidencias que la implicaban y acabó confesando. Anna había intentado vender secretos oficiales a un agente que se hacía pasar por un empresario ruso en el West Village neoyorkino. Kushchenko, al sospechar que algo no funcionaba, contactó con su padre, ex miembro del temido KGB soviético, y dio a los servicios de seguridad estadounidenses la prueba definitiva de que se encontraban ante un caso de espionaje, el más notorio de los últimos años dentro de las fronteras norteamericanas.
Pero, ¿cómo una joven prometedora y con un aspecto más propio de una top model termina siendo una espía? Al parecer todo la historia comenzó en Londres hace poco más de dos años. Kushchenko, tras haber viajado por numerosas ciudades europeas labrándose una más que productiva carrera profesional (ha llegado a declarar que ha trabajado codo con codo con el multimillonario Warren Buffet), acabó viviendo en la City donde conoció a su ex marido,
Alex Chapman.
Según relata ahora Alex, natural de Bournemouth y actor de reparto invitado e inesperado en toda esta trama, Anna empezó a cambiar su carácter cuando frecuentó a cierto grupo de compatriotas y al que él nunca tuvo acceso. Con numerosas evasivas, la espía se volvió más y más distante en su relación conyugal hasta que optó por solicitar el divorcio y mudarse a Estados Unidos previo paso fugaz por la madre Rusia. Los investigadores creen que ese misterioso grupo de amigos rusos eran, en realidad, agentes del SVR que reclutaron a Kushchenko para hacer lo que en el argot se conoce como 'trabajo de campo', labores menores de espionaje como pasante de información u observadora.
Varias imágenes de Anna Chapman. Fuente: Youtube.¿Y a partir de ahora qué?Tras haber protagonizado uno de los escándalos más sonados desde la caída de la Unión Soviética, una cosa está clara: trabajo no le faltará a Anna Kushchenko. Al regresar a su país natal tras el intercambio de Viena, decenas son los rumores que corren acerca del futuro inmediato de la afamada ex espía pelirroja. Se barajan puestos desde
legisladora hasta
'celebrity' televisiva pasando por
modelo e incluso seguir dentro de la jerarquía gubernamental en alguna agencia más o menos secreta.
Por lo pronto, sus conciudadanos de
Volgogrado, ciudad del sur de Rusia que vio nacer a Anna hace casi tres décadas, se sienten muy orgullosos de la labor desempeñada por su vecina más famosa y no son pocas las voces que la reclaman para que sea su representante política en la Duma, el congreso ruso, para las elecciones del año que viene.
La popularidad de Kushchenko se multiplica día a día. Esta misma semana se filtraba el rumor de que la mismísima Angelina Jolie en persona habría reclamado la presencia de la
'mata-hari rusa', apelativo con el que se la conoce en algún sector de la prensa, en el estreno de su última película, 'Salt', para atraer aún más si cabe la atención de los focos y del mundo entero. De haber sido así, Kushchenko hubiera sido la única espía de verdad sobre la alfombra roja... o tal vez no.