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¿Seguirá Musharraf en el poder?

tras las elecciones que dieron la victoria al PPP

Jueves 13 de marzo de 2008
Dos errores tácticos han deslegitimado el mandato de Musharraf de cara a la opinión pública. Las consecuencias de la destitución del jefe del Tribunal Supremo y el asalto a la Mezquita Roja son cada vez más visibles para el que fue jefe del Estado Mayor del Ejército pero que decidió renunciar a su cargo para presentarse a las elecciones del 18 de febrero. Su imagen ha salido seriamente perjudicada y el rechazo de la opinión pública en aquella fecha le está costando caro. En los últimos días, 11 diputados de su partido han cambiado de bando por lo que si cinco más pasan al PPP o a la LMS, esta coalición podrá derrocar al presidente al obtener dos tercios de la Asamblea Nacional.

Para Miguel Ángel Ruiz, misionero que lleva seis años viviendo en Paquistán, la mejor salida para Musharraf sería adelantar la convocatoria de la Asamblea Nacional para no perder más apoyos y reducir las consecuencias de la pésima imagen que la opinión pública tiene de él. Ya no cuenta con el apoyo del Ejército aunque quizá, y para evitarle un juicio deshonroso al ex jefe de la armada, lo exiliarán.

Tanto el PPP como la Liga Musulmana de Sharif consideran ilegítimo el Gobierno de Musharraf por las reformas constitucionales que ha llevado a cabo durante su mandato para mantenerse en el poder y buscan, por todos los medios, de lograr la suficiente mayoría en la Asamblea Nacional para derrotarlo.

Como jefe de las Fuerzas Armadas intervino en un momento en que peligraba la estabilidad y la cohesión del país, y el Ejército le siguió. Logró evitar que el candidato islámico y ex primer ministro, Nawaz Sharif, impusiera la Sharia un mes antes de que esto ocurriera. Pero todo dirigente en ese país requiere jugar a dos bandas para mantenerse en el poder, aunque esto tampoco garantice nada.

Paquistán carece, desde su nacimiento, de verdaderos líderes y la ambición de poder de sus dirigentes ha terminado por romper el sueño del primer país que nació como musulmán. De cualquier modo, cualquier presidente paquistaní se verá entre la espada que empuñan los clérigos musulmanes y la pared norteamericana. Debe emplear la financiación americana para derrotar al fundamentalismo y demostrar a Occidente su determinación en este sentido. Pero también tiene que satisfacer a los líderes religiosos, administradores de la fortuna saudí.

¿Cómo serán las relaciones entre Estados Unidos y Paquistán?

El candidato a la presidencia norteamericano, Barack Obama, declaró antes de la campaña presidencial que Paquistán es un nido de terroristas y que, si el gobierno no es capaz de plantar cara a los talibanes de Al Qaeda, hará cuanto esté en su mano para derrotar el islamismo radical, incluyendo una intervención armada. La prensa paquistaní sigue de cerca la evolución de las elecciones americanas y está por ver qué posición toma el próximo presidente de EEUU respecto a Paquistán y, del mismo modo, estudiar la siguiente jugada de la principal potencia mundial en el segundo país más poblado del mundo. Dado que desconocen quien será el primer ministro a partir de ahora y el fururo de Musharraf.

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