Opinión

Francia recurre al ejército

Martes 20 de julio de 2010
La muerte de un joven delincuente a manos de la policía en la localidad francesa de Saint Aignan ha provocado una oleada de disturbios de tal calibre que las autoridades se han visto obligadas a movilizar al ejército. No ha sido preciso hacer lo mismo en Grenoble, aunque allí una comisaría también sufrió la ira de unos exaltados que protestaban por un motivo similar. Todo ello recuerda a los sucesos acaecidos en los suburbios de París hace un par de años; la magnitud de entonces ha hecho que Sarkozy tome ahora cartas en el asunto para que no se vuelvan a repetir las escenas de violencia callejera de Saint Denis.

Este tipo de hechos ponen de relevancia la existencia de un tejido social en Francia sumamente conflictivo y que a la más mínima puede originar graves conflictos de convivencia. Es indudable que las autoridades francesas deben implementar una serie de medidas sociales tendentes a erradicar en la medida de lo posible la marginalidad y la inadaptación social. Pero también debe atender a una de sus prioridades fundamentales, cual es la salvaguarda de la seguridad ciudadana, por lo que la decisión de Sarkozy de utilizar al ejército para restaurar el orden público no puede ser más acertada. Ante problemas de calado, lo que se le exige a un gobernante es que actúe en lugar de quedarse al pairo. Sarkozy lo ha hecho. Y, de momento, bien.

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