Opinión

¿Podrá Lujambio enderezar la nave?

Beatriz Reyes Nevares | Domingo 25 de julio de 2010
Gran pretexto del gobernador de Guanajuato, es que el estado es la Cuna de la Independencia. Logra su objetivo.

Escoge un terreno de 80 hectáreas, de costo multimillonario; escoge Silao, una pequeña población que en 1810 no tuvo relevancia alguna.

No se toman en cuenta, ni la capital del estado, ni Dolores Hidalgo; ni San Miguel Allende, so pretexto de que Silao está cerca del aeropuerto. Allí se instala la Expo Bicentaenario.

Se inaugura con gran bombo y platillos; la publicitada inauguración no despertó en los guanajuatenses, entre el pueblo, los universitarios, las familias cultas y de bien, con tradiciones, costumbres y raigambre, cultos; que han sido herederos del amor a su tierra, que aprendieron la historia desde que nacieron, transmitida por sus antepasados en historias orales, en leyendas, en costumbres, están ahora decepcionados, podría decirse, hasta enojados.

¿Por qué?

Por el dispendio, el derroche.

No creen que la inversión de $1,100.000.00, si, un millón cien mil pesos sea justa, cuando en su estado hay carencias graves.

Es “vox populi” que ese dineral podría haberse destinado, invertido en resolver temas de gravedad. Infraestructura escolar, por ejemplo, en bibliotecas, en mejoras a las ciudades y pueblos pequeños que carecen de casi todo.

De qué sirven 46 monografías.

Para qué va a servir un elefante blanco, inconcluso, que estará 5 meses “de moda”.

Hay en todo Guanajuato mucho por hacer, para mejorar la vida de los ciudadanos, le servirían incluso mucho más como aval, como “carta de recomendación” para sus ambiciones personales.

Es otro más que quiere ser presidente de la República, aunque primero se conformaría con serlo de su partido, el PAN.

No logró el anhelo de la Refinería de PEMEX, a cambio si se le hizo su Expo, quiere anotar gol y salir victorioso, en sus dos desbocadas pretensiones.

Hicieron su proyecto, que era monumental, pero en el origen.

Se redujo a solamente un conjunto de construcciones “grandotas” mas no grandiosas, con el mejor estilo de Pedrones, el personaje del gran escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia.

En los pabellones no hay relación con el eje de la celebración.

Desde las canciones de Cri Cri, el grillito de Gabilondo Soler, hasta un mamut, que a lo mejor suponen montaba el padre Hidalgo al dar el Grito de Dolores.

¿Hasta el Quijote, posible inspirador de la batalla de la Alhóndiga de Granaditas, por aquello de los molinos de viento?

Es también “vox populi” que los terrenos fueron comprados por un particular.

Se rumora que un tal Rosendo García, quien pago un precio muy bajo, que antes ya había pactado la venta al gobierno estatal a un monto injustificable.

¿Por qué no celebrar la Independencia sin excesos de ningún tipo y hacer algo en serio para el pueblo?

De qué demonios les sirve la costosísima escultura “La victoria alada” monumento principal que nada más costó 40 milloncejos; que más parece mausoleo de panteón de pueblo.

Y no hablemos del Himno del Bicentenario; da pena ajena.

No se concursó, no hubo convocatoria, el compositor FATO, quién canta además, hizo una balada.

Hay que dar el beneficio de la duda al proyecto del Parque Tecnológico, dado que se supone la UNAM, el IPN y dos tecnológicos guanajuatenses, más empresarios y constructores participan según lo expresado para llevar a cabo ideas tan promisorias.

Que no se quede en eso, lo esperan los escépticos. Porque ya no les creen a los autoritarios (perdón) autoridades ni el bendito.

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