Cultura

Árabes y judíos se enfrentan en el Salón del Libro de París

Israel, país invitado

Viernes 14 de marzo de 2008
“Boicotear la sabiduría, quemar los libros, es condenarse a sí mismos”, declaró el presidente israelí ante los periodistas y políticos presentes en una inauguración que ha abierto las puertas al gran público a partir del viernes y hasta el 19 de marzo. Peres estuvo acompañado en el acto por la ministra francesa de Cultura, Christine Albanel, y no por el presidente Nicolas Sarkozy, pues éste tuvo
que viajar a Bruselas para exponer a sus 26 homólogos europeos su proyecto de Unión para el Mediterráneo.

Las palabras de Peres ponían el broche de oro a una inauguración considerada como la etapa más problemática de la visita de Estado que desde el pasado lunes –y hasta el viernes- ha llevado a cabo en Francia. La elección de Israel y de su literatura como invitados de honor, en coincidencia con el 60 aniversario de la creación del Estado hebreo convirtieron la feria en una manifestación politizada, en
detrimento de las letras y de las novedades editoriales que 1.200 expositores y 3.000 escritores de
todo el mundo han venido a presentar a París. La polémica anti-israelí desvió la atención y en los últimos días se había saldado con el boicot de la manifestación por parte de varios países árabes y musulmanes, algunos enemigos acérrimos de Israel como Irán, y otros como Marruecos, Argelia, Túnez y Líbano, desde siempre grandes amigos e incluso ex colonias de Francia. Sin embargo, la inauguración de Peres no estuvo exenta de la polémica que se barruntaba. El presidente israelí llegó sobre las seis de la tarde a la Porte de Versailles en un vehículo blindado que entró directamente en el Hall 1 del recinto ferial. Rodeado por una marea de guardaespaldas, el presidente israelí se
dirigió al pabellón de honor de su país. Pero la expectación y el peligro de posibles atentados
hicieron que los nervios saltaran y empezaran los empujones y los gritos.

Un fotógrafo herido
En medio del enfervorecido ambiente, un gran panel instalado sobre el pabellón israelí acabó
en el suelo e hirió de de levedad a uno de los fotógrafos presentes. Poco después, ya todo más tranquilo, Peres condenó en su discurso el boicot de los países árabes al Salón parisino. Éste había sido convocado por la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ISESCO) y la Unión de Escritores Palestinos en protesta contra la política de Israel hacia los palestinos. Y fue acogido por los países árabe citados además de Arabia Saudí y Yemen. El Sindicato Nacional de la Edición (SNE), el organizador del Salón, hizo saber que la invitada de honor era “la literatura israelí” y no Israel en cuanto Estado.

“Esta politización es terrible. Desde hace 15 años el Salón del Libro invita a la literatura de un país. No invitamos a Israel sino a la literatura israelí”, declaró uno de los organizadores, Serge Enrolles. No obstante, sus palabras no acallaron la polémica, aumentada sobre todo porque los 39 escritores israelíes invitados, entre los que figuran nombres tan reconocidos como David Grossman, Amos Oz, Aharon Appelfeld y A.B. Yehoshua, son exponentes de una literatura escrita en hebreo de la que se ha excluido sin embargo a sus compatriotas literatos que han preferido otros idiomas para dar rienda suelta a su expresión.

La mayor librería de Francia
Pero a parte de los debates que esos y otros escritores israelíes mantendrán en los próximos seis días, en la que a partir de hoy se convierte en la mayor librería de toda Francia -que será visitada por al menos 200.000 personas, como en su anterior edición- también hay novedades significativas, como los primeros dos espacios especiales dedicados al Comic, especialmente a los “manga”, y a la literatura digital. En el primero de ellos se contará con el estreno mundial, el 19 de marzo, del último libro de Art Spiegelman, que incluirá también el primer album datado de 1978 de este autor, el único dibujante de cómic que ha ganado el premio Pulitzer por su obra “Maus”. En cuanto al espacio dedicado a la literatura a través de la red, los debates serán numerosos sobre un tema que tanto preocupa a autores y editores como es la forma de salvar los derechos de autor una vez que se generalice la edición y el libro electrónico y la consiguiente piratería que ello conllevará, como
ha ocurrido en el mundo discográfico.

En cuanto a la polémica política, su continuación está asegurada, aunque no sea ya en territorio francés, pues Israel también es el país invitado de honor de la feria del libro de Turín, en mayo. Los países árabes ya han hecho un llamamiento al boicot de esa otra manifestación que, debido a su menor importancia en el panorama literario internacional que la de París, corre el peligro de tener
bastante más éxito.


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