Tras la incineración
Martes 27 de julio de 2010
Formamos parte de la naturaleza, del ciclo de la vida, pero este no termina en el momento de nuestra muerte.
Nuestras cenizas pueden servir para “dar vida” a un árbol que nuestros familiares cuidarán y plantarán en nuestro recuerdo. Esta es la propuesta de
Konalma, una joven empresa que apuesta por ver la muerte de forma natural puesto que es inseparable a la vida.
Cada día en nuestro país se practican más incineraciones. Sin embargo, muchos de los fallecidos no han expresado a sus familiares su voluntad sobre el destino de sus cenizas. El tanatorio entrega a la familia una urna con ellas. Las puede enterrar, conservar o tirar al mar o a un jardín.
Pero, “todo final puede sin embargo suponer un comienzo”, afirman en Konalma que se encarga de enviar un soporte en el que mezclar las cenizas con el sustrato en el que crecerá un pequeño árbol. Un árbol “con alma” que recibirá los cuidados de los familiares del fallecido hasta que tenga la fortaleza suficiente para ser trasplantado a jardín privado o bien en la plena Naturaleza a través de jornadas de reforestación.
Además del valor sentimental del árbol, esta iniciativa ayuda a la concienciación ecológica pues permite aumentar la masa forestal española así como a educar a los ciudadanos en el respeto a la Naturaleza.
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