Opinión

ESTOCADA SECESIONISTA A LOS TOROS

Luis María ANSON | Miércoles 28 de julio de 2010
El debate sobre le fiesta de los toros no ha sido más que una tórpida máscara para ahondar en la desespañolización de Cataluña, que es la política tenaz de los grupos secesionistas. Lo de menos era el debate, razonable en la argumentación de partidarios y detractores de los toros. Lo de más era agredir a España y demostrar ante la opinión pública la aspiración de algunos a separarse de la patria común.

     Salvando todas las distancias, la prohibición en toda Cataluña de la fiesta de los toros está encuadrada en la persecución aldeana del idioma castellano, en la versión manipulada de la Historia que se enseña a los niños, en el desafío al Tribunal Constitucional. En Canarias, por ejemplo, se abolió la fiesta de los toros. No hubo conmoción popular porque no se trataba de una maniobra secesionista. Ahora sí se ha producido esa conmoción porque la opinión pública española tiene conciencia clara de que se ha buscado un pretexto más para dar un nuevo paso en el camino de la separación de España.

     Ortega y Gasset se quedaría estupefacto ante lo ocurrido. Y no por un debate en el que el participó a favor de la fiesta de los toros, sino por la falacia de unos grupos nacionalistas cuya voracidad insaciable denunció el filosofo en su polémica con Azaña en el Congreso de los Diputados.

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