reseña
Sábado 31 de julio de 2010
Juan Antonio Inarejos: Intervenciones coloniales y nacionalismo español. La política exterior de la Unión Liberal y sus vínculos con la Francia de Napoleón III (1856-1868). Sílex. Madrid, 2010. 211 páginas. 22 €
En la cuarta serie de los Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós ambientó tres volúmenes en los conflictos bélicos vividos entre 1859 y 1866: Aita Tettauen (1905), Carlos VI en la Rápita (1905) y La vuelta al mundo en la Numancia (1906). La guerra de África de 1859-1860, el fallido desembarco carlista de San Carlos de la Rápita, en 1860, y la guerra del Pacífico enmarcan, en estos tomos 36, 37 y 38 de la magna obra galdosiana, las aventuras y vicisitudes de El Nasiry, el arcipreste de Ulldecona, Diego Ansúrez o el genial Confusio. Estos acontecimientos, que tanto llamaron la atención del escritor canario, no han suscitado, en cambio, demasiado interés por parte de los historiadores, lo que ha permitido la acumulación y transmisión de visiones simplistas, tópicos y medias verdades.
Juan Antonio Inarejos acaba de publicar un libro en el que se analizan las intervenciones coloniales de la época de la Unión Liberal, que resultaron decisivas en el proceso de nacionalización española. Dos lugares comunes son puestos en entredicho: que estamos ante actuaciones románticas, quijotescas, inconexas y sin objetivos definidos, y que estas empresas constituyeron una muestra de la subordinación de la política exterior española a los intereses franceses. Cada uno de los seis capítulos de la obra está dedicado a una de las actuaciones internacionales del momento: la guerra de África, la campaña de Cochinchina (1857-1863), la reincorporación de Santo Domingo (1861-1865), las intervenciones en México entre 1857 y 1862, el enfrentamiento con Perú y Chile en la década de los sesenta y, finalmente, la actitud frente a la cuestión italiana. Constituye la base de esta investigación la correspondencia diplomática, en especial entre los embajadores franceses en Madrid y los gobiernos de Napoleón III.
La lectura de Intervenciones coloniales y nacionalismo español permite concluir que la política exterior unionista se fijaba a partir de unos intereses definidos y estaba bien planificada. Unos intereses que pasaban por encima de la supuesta subordinación a la Francia imperial, como muestran la salida de México o la prudencia ante la construcción italiana. Un par de elementos sobresalen en todo momento: la voluntad de asegurar la estabilidad gubernamental y la firme decisión de proteger los intereses coloniales españoles, en especial frente a los Estados Unidos. En esta clave debe interpretarse la guerra de África, en la que por debajo de los discursos basados en el honor y la civilización se encontraban argumentos que tenían que ver con la necesidad de crear confianza política, la estabilidad del gobierno o la posibilidad de obtener ventajas comerciales. También se explican mejor así las campañas de Cochinchina, México y el Pacífico y la anexión de Santo Domingo. No se basaban en la busca de nuevos territorios, sino en blindar, consolidar la soberanía y favorecer los intereses de los que España todavía poseía: Filipinas, Puerto Rico y, sobre todo, Cuba.
Estamos, en definitiva, ante una obra muy interesante, que huye de los tópicos y abre caminos. El trabajo de Inarejos contribuye a una tarea que se nos antoja cada vez más indispensable y que, afortunadamente, ha empezado ya a llevarse a cabo: la revisión en profundidad de la historia del siglo XIX español.
Por Jordi Canal
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