Pedro J. Cáceres | Domingo 01 de agosto de 2010
Cataluña ha prohibido las corridas de toros. Sucedió el pasado miércoles.
La medida con rango de ley autonómica ha suscitado las más diversas reacciones en los dos sentidos. Los antitaurinos se han comportado como lo que son: groseros e incívicos; totalitarios. Los taurinos al calor de la indignación con consignas que pueden ser comprensibles pero poco asumibles como estrategia de futuro cuando los ánimos se calmen, aunque la herida es difícil cicatrice nunca.
Al margen del “calentón” de personal de “a pie” pidiendo el veto para los productos catalanes, que medios especializados y algunos sectores taurinos y políticos focalicen exclusivamente en el PSC y por extensión en el partido socialista la responsabilidad del resultado final de los hechos ni es justo ni, a corto y medio plazo, rentable (ver el cuadro de votaciones y la declaración de Montilla sobre el sentido de su voto).
Igualmente, la prevención prematura en juicios de valor peligrosamente tendenciosos contra el PSOE sobre posibles acciones a emprender es, cuando menos, voluntarista.
El mayor damnificado por la ley a promulgar es el empresario Toño Matilla y lo ha dejado claro: el culpable de este atropello no es otro que Artur Más y su grupo dominante de CyU que se han posicionado con claridad meridiana.
Convendría, principalmente en Cataluña, no errar el tiro y radicalizar posturas que conlleven a la confusión en los próximos comicios de otoño en aras de un voto inútil por castigo a los socialistas que propiciaría una mayor ventaja, una mayoría absoluta casi segura, de los verdugos de “la tauromaquia”: los burgueses “nazionalistas” de la derecha más rancia.
Cierto es que las hipotecas del “todo” con la “parte” socialista les lleva a estos a la sinuosidad de un doble o triple lenguaje que produce la lógica desconfianza.
Yerra, por ejemplo, Rubalcaba cuando pide que no se politice la “fáctica” decisión por cuanto su pronunciamiento responde a un proceso y un fallo político por más vueltas que le den.
Como “politización” sesgada, manipuladora y vergonzante, por ser una mentira clamorosa, ha sido el seguidismo continuista y reiterativo que TVE en su retransmisión e informativos, y otros medios, han hecho de la supuesta prohibición de “los toros “en las Islas Canarias a propuesta de un diputado independiente cuya inquietud de nalgas le llevó, por ahora, al PP, repitiendo, más que el chorizo, tal circunstancia con un fin nada velado; indisimuladamente y con el descaro propio del truhán que sabe que una mentira repetida numerosas veces puede calar en verdad. Impresentables. La corrida de toros no está prohibida en Canarias. (Consultar programa de mano, por ejemplo el ex presidente Olarte)
¡Claro que hay que politizarlo! O mejor dicho arbitrar todos los resortes legales para que los partidos se retraten pública pero oficialmente también ( no basta con la palabrería dicharachera de los ministros de Cultura e Industria o varios presidentes autonómicos) y los ciudadanos sepan con quien se están jugando los cuartos. Por ello cualquier oportunismo político, en este sentido, que se movilice no dejará de ser oportuno y por lo tanto de agradecer. Nunca es tarde… dice el refrán, pues algunos que ahora se erigen en próceres (y próceras) tuvieron ocasión de haberlo hecho.
Además de los recursos de inconstitucionalidad que se presenten por quien proceda conforme a derecho la Proposición de Ley presentada por el Partido Popular para que el Congreso obligue al Gobierno a tomar cartas en el asunto en cuanto a proteger nacionalmente, estatalmente, “los toros” por ley ante las veleidades de cualquier Comunidad Autónoma iría más allá de dicha posibilidad de blindaje.
No solo, de aprobarse, significaría la suspensión de la norma catalana si no que evitaría el efecto contagio al que los antitaurinos, con la borrachera, quieren someter con ILPs, en cadena, al resto de Comunidades, y que, cierto es, teniendo garantizado el fracaso, si acaso menos en Baleares, no deja de ser un enredo: otra vez la tauromaquia en el punto de mira (difama que algo queda) y un escaparate para estos menesterosos que además no lo hacen gratis : las ILPs gozan de importantes subvenciones amén de cebar y motivar a seguir a sus oscuros financiadores.
Pero quizá, la mayor profilaxis vendría de la mano de los posicionamientos y argumentos para ello de todos los grupos políticos, todos; porque no solo el PSOE tiene sus oprimentes peajes: IU, PNV, UPN, Nafarroa, UPyD, etc.
La “foto” puede ser de “polaroid”, instantánea, un vez que sea la mesa del congreso la que admita o no a trámite la Proposición de Ley. En la mesa, además de 4 miembros del PP están 3 del PSOE, incluido el Sr. Bono, 1 del PNV y otro de CyU.
O más bien necesitara de diferentes revelados, o digitalizaciones, incluso el “fotosop”, si se aprueba por mayoría simple por primera vez en la Cámara baja y posteriormente se depura con enmiendas y tratamiento en comisión para volver al Congreso y pasar posteriormente al Senado.
Sería curioso que Rajoy no quiera, por razones obvias, plantear una moción de censura y que a través de “los toros” consiguiera descabellar certeramente a un Gobierno y un Presidente descabellados, en todos los sentidos del término, por su ineptitud en temas de mayor y más generalizado interés ciudadano como el económico y el paro. ¡Qué grande, la Tauromaquia!
¿Y ahora que?
El Parlament ha sentencia la muerte. El extermino si no llega el “indulto”….
Independientemente de las medidas políticas y legislativas comentadas, desde el prisma puramente taurino la vida debe seguir, si no igual, si con cierta normalización.
Hay un año, toda una temporada para morir con algo más que dignidad, orgullo, ¡torería!, y el objetivo estribaría en promocionar Barcelona procurando la máxima afluencia de público a la Monumental los domingos programados, como si no hubiera amenaza firme de muerte, la cotidianeidad hasta ahora pero con inspiración de crecimiento.
Si llegada la hora no hay indulto, o visos que tan solo sea un paro político de algún tiempo mientras se pronuncie el constitucional en base a los previsibles recursos a ejecutar, dejar en el ambiente la realidad de la importancia de los toros como espectáculo de ocio y aglutinador de recursos del sector servicios de una ciudad y remover la conciencia de los causantes del atropello, por supuesto no la de los embaucadores que provocaron la ILP, sí la de los políticos mercenarios y sobre todo la de los ciudadanos para poder echarlo en cara y hacerlo pagar en las urnas su fascista forma de proceder limitando las libertades individuales que no se pliegan a su discurso único nazionalista.
Como son perversos han planteado, cínicamente, invocando un reciclaje laboral del sector, una muerte lenta, por goteo, lo llaman moratoria y ceden un año y pico.
Se olvidan que la tauromaquia es grandiosa y a veces, ¡haylas!, con el acero en el hoyo de las agujas, el “toro” bravo, eje de la cultura y la “bella arte” de la tauromaquia, espera al puntillero para levantarse y levantarle… los pies del suelo.
Y lamento dar pistas.
En cualquier caso…
Ni tanto ni tan calvo
Barcelona, se consumó el “toricidio”. A partir del 2012 no habrá toros en la Monumental de Barcelona.
Llanto y crujir de dientes entre el taurinismo: el fin del mundo. Euforia desatada en los “green” cuando apenas han embocado en el hoyo 1, con 17 más por delante.
La realidad es que la industria taurina pierde 17 festejos al año, casi todos deficitarios, de cerca de 2.000.
Es más una cuestión de dignidad trufada de sentimentalismo nostálgico por lo que fue Barcelona taurina y hoy, desde hace muchos años, no lo es.
Al rebufo de todo, 4 “sudakas” embaucadores que inspiraron la ILP y un puñado de “nazionalistas” se creen hoy los reyes del mambo; pero la juerga –como siempre- la gozan los “señorets” de CyU.
La realidad es otra.
El capricho de prohibir algo tildado de nacional-español, le puede costar a los catalanes, “charnegos” y “polacos” 300 millones de euros; a prorrateo indiscriminado. Sin embargo “los toros” desaparecen de la Monumental barcelonesa como escenario pero no de la sociedad catalana a través de la globalización de su difusión.
Hay veces que la sodomización no es lo capital, si no que te echen el aliento en el cogote.
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