Sábado 07 de agosto de 2010
El pasado 6 de agosto se recordó con una ceremonia el ataque con bomba atómica a la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945. En esta ocasión, por primera vez desde que se conmemora ese día, un representante de Estados Unidos, el embajador John V. Roos, ha asistido al aniversario. El gobierno estadounidense había evitado estar presente hasta entonces en estas ceremonias por temor de que resurgiera el debate de si Estados Unidos debía disculparse por los bombardeos, en los cuales murieron más de 200.00 personas.
Para muchos japoneses el odio que podrían sentir hacia Estados Unidos no existe, sino un deseo de que finalmente se lleven a cabo acciones conducentes a la desnuclearización en el mundo. La asistencia del embajador Roos ha sido vista como un cambio en la política norteamericana y la confirmación del compromiso del presidente Obama de erradicar las armas nucleares, como lo dijera el año pasado en un discurso en Praga.
De igual forma, el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon asistió por vez primera a la ceremonia en Hiroshima y mencionó la necesidad de eliminar las armas nucleares. La presencia de los representantes de Estados Unidos y de Naciones Unidas deja claro la importancia de la cooperación y la urgencia de políticas y medidas que permitan erradicar la amenaza de armas nucleares, en especial en este momento en que países como Irán y Corea han desobedecido y desoído las peticiones de la comunidad internacional. Hiroshima pretende así ser un recordatorio del horror de la guerra y del uso de las armas nucleares.
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