Opinión

Los jóvenes en Santiago

Rafael Ortega | Domingo 08 de agosto de 2010
Este domingo 8 de agosto es el que ha coronado la peregrinación de jóvenes españoles a Santiago de Compostela. El lema del camino de los jóvenes en este año es muy claro: “Como el Apóstol Santiago, amigos del Señor. Adquirir, mantener y acrecentar la amistad con el Señor constituye un ideal por el que vale la pena caminar, esforzarse y entregarse en el servicio”.

Un lema muy importante y que en pocas palabras resume los que los jóvenes deben hacer hoy, en estos momentos tan difíciles que les toca vivir. “Vale la pena caminar, esforzarse y entregarse al servicio”. Casi nada. Un mensaje que tendrían que grabarse en sus frentes más de uno. Esos que tratan de minimizar todo y de convertir esta vida en un puro placer sin escrúpulos de ninguna clase. Esos que a través de medios de comunicación perfectamente controlados, venden de la destrucción de cualquier clase de valores, incluidos los de la defensa de la vida.

Pero nuestros jóvenes no son tontos y buscan, ahora más que nunca, salir de esta tormenta que les han colocado encima de sus cabezas esos que desde hace años han planificado un cambio con un rumbo muy bien definido. Por eso, esta peregrinación a Santiago es tan importante, porque, por una parte, se vive la experiencia de la vida como camino, que como decía Monseñor Sánchez, obispo dimisionario de Sigüenza-Guadalajara, en su última Carta Pastoral, tiene sobre todo “la experiencia de llegar a la meta, que es el mismo Cristo, a través de su Discípulo, el Apóstol Santiago. El centro y de la peregrinación consiste en el encuentro con el Señor y el Maestro del Apóstol, Cristo, que nos acoge, nos perdona, comparte con nosotros su palabra y su vida Se nos da en alimento y nos envía a la misión como mensajeros y testigos de su Evangelio y de su peregrinación”.

Falta un año para que Madrid acoja el gran encuentro mundial de los jóvenes con el Papa. Juan Pablo II se dio cuenta de la importancia de los jóvenes en la vida de la Iglesia y propició e impulsó estos encuentros, uno de los cuales tuvo lugar en Santiago de Compostela. Madrid espera a centenares de miles de jóvenes que van a compartir una serie de vivencias inolvidables y que serán semilla que llevarán a sus respectivos países.

Pero será aquí, en España, donde se necesita más que en otro lugar que esa semilla florezca, por lo que se tendrá que cuidar con esmero y apartando las malas hierbas, eso sí con convencimiento y sin llegar a las formas y maneras de los que siembran esas malas hierbas.

Esta etapa de Santiago es y ha sido fundamental. Los testimonios han sido muchos y variados, como el de esos dos jóvenes que lograron hacer el camino con sus cuatro abuelos, que habían perdido la Fe hace muchos años y que gracias a esta peregrinación encontraron la Fe caminando con sus nietos, dos jóvenes.

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