Beatriz Reyes Nevares | Domingo 08 de agosto de 2010
No está el país para reuniones fastuosas en las que, los grandes jerarcas de las iglesias, los grandes empresarios, la sociedad civil, las O. N. G. habituales y los directivos y propietarios de los medios de comunicación nacionales, repiten y repiten como discos rayados sus palabras desgastadas.
Política, seguridad, comunicación.
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¿Cuánto cuesta cada reunioncita estéril?
¿Para qué demonios sirven?, si la realidad rebasa a los discursos, a los reclamos, al ahora sí ya se va hacer lo que se debe.
Caray, que por lo menos hagan algo, aunque sea poco. Lo que puedan, porque hasta ahora nada.
Y nada es nada.
En el estado de México, el gobernador Enrique Peña Nieto, ha seguido con la misma idea de las grandes reuniones, de manera similar, en la temática.
Es deseable que la reunionitis, no se vuelva crónica, sino, como en el cáncer los cirujanos extirpen el mal de un tajo.
Hace unas horas hoy viernes 6 de agosto, nos enteramos de la prematura y lamentable muerte de un gran periodista, Fidel Samaniego. Que Descanse en Paz.
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