Opinión

Querella socialista en Madrid: un síntoma general

Lunes 09 de agosto de 2010
Se han producido más que suficientes comentarios, discusiones, declaraciones y reuniones sobre quién será el candidato socialista para la Comunidad de Madrid como para no dejar duda alguna de las tensiones que empiezan a aflorar en los comités locales del Partido Socialista Obrero Español a la hora de componer sus listas electorales de cara a las elecciones autonómicas y municipales. Madrid no es más que un síntoma –importante pero no único- de un Partido Socialista lastrado por una política nacional en caída libre. Las declaraciones del Presidente Rodríguez Zapatero en los últimos días han contribuido a caldear el debate. Por un lado está Tomás Gómez, líder de los socialistas madrileños, quien ha manifestado desde hace tiempo su deseo de ser postulado como candidato y que parece contar con los principales apoyos regionales. Por otra parte, se encuentra la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, a quien el Presidente del gobierno ha querido lanzar como candidata porque considera –puede que con razón- tiene mejor cartel.

Después de haberse pospuesto la reunión entre Gómez y Zapatero, finalmente se ha llevado a cabo este sábado pasado. De dicho encuentro en que ambos han mantenido su postura, se ha acordado realizar unas primarias a celebrarse el 3 de octubre con el fin de elegir a los candidatos a las próximas elecciones. Esta decisión demuestra una división dentro del partido socialista y las diferencias de opinión que, en este caso, el PSM tiene con el presidente de gobierno.

Tanto Trinidad Jiménez como Tomás Gómez son personas respetables y cualificadas para ser candidatos. El problema de los socialistas es la imagen erosionada de Zapatero, su pérdida de credibilidad y de confianza. Un número sustancial y creciente ciudadanos ya no creen en el Presidente. Consideran que no ha sabido manejar la crisis ni ha propuesto e implementado soluciones de fondo, serias y racionales para mejorar la situación que el país padece. Sobre todo, creen que improvisa y actúa, cambiando de papel en el teatro de la política con más sentido del sondeo que del Estado. La figura de Rodríguez Zapatero es como un peso muerto para aquellos con quien se le relaciona, y esto es lo que muchos socialistas madrileños perciben. Madrid tiene un electorado moderno y progresivo, muy dispuesto a cambiar de voto ante propuestas razonables y positivas pero poco proclive al radicalismo sectario del señor Zapatero y a sus aventuras soberanistas. Es necesario un partido socialista fuerte en Madrid –y en toda España- por eso cuanto antes comprendan sus militantes que el factor Zapatero es una losa electoral mejor para el partido y mejor para el sistema.

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