Opinión

Una alternativa de izquierda para América Latina

Santiago Leiras | Martes 10 de agosto de 2010
El colapso de los socialismos reales, de finales de la década de 1980, puso en tela de juicio la visión del mundo intelectual y político de la izquierda y sus prácticas sobre ese mundo vigentes en el contexto de la guerra fría.

La pregunta central pasaba a ser, parafraseando a Vladimir Lenin, ¿QUÉ HACER? en un nuevo mundo signado por la unipolaridad en el terreno militar, con la consecuente supremacía militar de los Estados Unidos en la posguerra fría, coexistente con la multipolaridad en el terreno económico, dando lugar al surgimiento de nuevos actores estatales y bloques regionales competitivos en el nuevo orden económico internacional.

Esta transformación puso de manifiesto en toda su dimensión la crisis de la izquierda en sus diferentes expresiones: crisis como carencia de una alternativa, de una idea del mundo, de un agente y también de una crisis, tal como describe Roberto Mangabeira Unger en su obra La alternativa de la izquierda, de reciente edición en idioma español.

Roberto Mangabeira Unger, uno de los más destacados intelectuales de Brasil en la actualidad, es profesor de la Universidad de Harvard, -habiendo sido el actual presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, uno de sus más destacados alumnos-, y ha sido hasta el año 2009 ministro de Asuntos Estratégicos de Brasil durante la presidencia de Luís Ignacio “Lula” Da Silva.

Ante la(s) crisis, el intelectual brasileño describe dos posiciones que definen dos modelos de acción de la izquierda en la actualidad: el primero, el de una izquierda recalcitrante que trata de desacelerar la marcha hacia los mercados y la globalización sin ofrecer alternativa alguna. El segundo, el de una izquierda que, habiendo claudicado, acepta la economía de mercado en su forma actual y la globalización con su dirección vigente como algo inevitable y hasta beneficioso, procurando humanizarlas, practicando para tal fin la redistribución compensatoria mediante políticas retrospectivas de tributación y transferencia de recursos.

Frente a la crisis, el autor entiende necesaria una tercera alternativa de izquierda decidida a democratizar la economía de mercado y a profundizar la democracia a través de un programa de acción política basado en los siguientes ejes:

1. Una nueva heterodoxia económica –herejía en los términos del autor- que combine el realismo en materia fiscal con políticas que fortalezcan el ahorro interno y canalicen los ahorros a largo plazo hacia la inversión productiva.
2. La democratización de la economía de mercado en lugar políticas destinadas a regular o contrabalancear sus inequidades con prácticas redistributivas compensatorias llevadas a cabo por medio de la política impositiva y de programas sociales.
3. Educación de la nación, mediante la articulación del manejo local de las escuelas con estándares nacionales de inversión y calidad por una parte, y el reemplazo de un modelo educativo enciclopédico dogmático y autoritario por uno analítico, selectivo y cooperativo, por otra.
4. Un proyecto para la reconstrucción del estado, con base en el profesionalismo burocrático, la eficiencia administrativa y el experimentalismo en la provisión de los bienes públicos.
5. La construcción de instituciones políticas que hagan que el camino sea menos dependiente de las crisis, elevando la temperatura de la política –el nivel de movilización organizada- y generando condiciones para una democracia de alta energía que vuelva a la crisis menos necesaria como motor del cambio.

Se trata, en definitiva, de una provocativa invitación a la discusión académica sobre el presente y futuro de la izquierda en América Latina.

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