Opinión

Primarias en Madrid: ¿campaña de imagen o descalabro de Zapatero?

Javier Cámara | Jueves 12 de agosto de 2010
He de reconocer que la disputa en el Partido Socialista de Madrid por hacerse con la candidatura a la Presidencia de la Comunidad me despista. No sé si es una perfecta campaña de imagen orquestada a favor de un Tomás Gómez desconocido por los madrileños. Por otro lado, temo que la guerra por este liderazgo pueda ser un verdadero quebranto para Zapatero, que ya ve como su meditada estrategia para desbancar a Gallardón y Aguirre se puede hundir tanto como su credibilidad.

O puede que las dos cosas. Quizá uno se esté estrellando y otro beneficiándose de todo este “río revuelto”. Y es posible también que el que más tiene que perder esté recurriendo a todos los clavos ardiendo a su alcance para evitar el accidente.

La candidata a aspirante desde el PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Trinidad Jiménez, ha hipotecado parte de su imagen al intentar demostrar desde el minuto cero de contienda que no es la protegida, la recomendada o la marioneta del presidente del Gobierno.

Está claro que nadie se lo ha creído y que le va a costar mucho quitarse el sambenito de ser la preferida del jefe. Lo cierto es que no se entiende su traslado desde el Ministerio de Sanidad, en el que, salvo cuestiones relacionadas con la salud sexual, el tabaco y el dispendio en vacunas de la gripe A, parece que había encajado bien y que estaba haciendo su trabajo sin demasiados sobresaltos.

Por su parte, el señalado con el dedo públicamente desde la Moncloa para tomar las de Villadiego, Tomás Gómez, es evidente que le ha salido rana al jefe del Ejecutivo… ¿o a José Blanco? Orgulloso, respondón y, parece, que con la aprobación de la mayoría de los líderes del PSM, puede convertirse en el dolor del verano para los gerifaltes de la calle Ferraz.

No es menos verdad que Tomás, aunque con una brillante carrera en el Ayuntamiento de Parla (Madrid) y tras hacerse con la Secretaría General de los socialistas madrileños sin discusión, ha pasado desapercibido últimamente y sólo se le ha escuchado criticar a Esperanza Aguirre en contadas ocasiones y sin demasiada fortuna. De perfil bajo, gris, toda la polémica creada en torno a las primarias le ha supuesto un revulsivo muy importante para potenciar su popularidad, muy baja hasta ahora.

Y digo yo: ¿Qué significa todo esto, que Jiménez es maleable y se ajusta a todo lo que le pida Zapatero sin rechistar o que Gómez no ha caído en gracia por decir lo que piensa? ¿Quiere el presidente una campaña “publicitaria” como la que protagonizaron Obama y Clinton antes de las presidenciales en EEUU? ¿Se está presionando desde las altas esferas a los que apoyan a Gómez para que Jiménez gane las primarias? ¿Ha calculado Zapatero que primero tiene que ganar a Gómez y después a Aguirre?

Al final, queda claro que por mucho que vendan la idea de la fuerza y legitimidad que aporta unas primarias dentro de un partido, han hecho el ridículo y ha generado división. Además, con las recientes encuestas en la mano, Zapatero no se puede permitir el lujo de que su apuesta personal pierda estas elecciones y tiene que hacer todo lo posible para que Jiménez gane.

Lo que preocupa, y ya es triste, es que desde la trinchera de Gómez se haya pedido “juego limpio”.

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